Este año en Panamá se han vendido agroquímicos por un valor total de 28 millones de dólares.
La cifra representa una disminución de unos 2 millones de dólares con respecto al año pasado, debido a la baja en la siembra de arroz, uno de los cultivos que más agroquímicos utiliza.
En la región centroamericana el país es el mayor consumidor (no ingesta) de estos productos, cerca de seis libras per cápita anual.
Esta cifra supera en seis veces el promedio del consumo mundial y en tres la cantidad que se utiliza en Centroamérica.
No conforme con esto, se comercializan más de 40 productos que han sido prohibidos en otras naciones, según un estudio realizado por la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina de Panamá (RAP-ALPA).
Estos productos se utilizan sobre todo en las tierras altas de la provincia de Chiriquí, en donde se cultiva más del 50% de los alimentos que consumen los panameños.
Se calcula que más del 35% de los plaguicidas utilizados en la región centroamericana están restringidos en los países productores.
Raúl Carranza, presidente de la RAP-ALPA, dijo que sobre el tema le han cursado notas a la Autoridad de Protección y Asuntos del Consumidor, pero hasta el momento no han tenido respuestas.
Tanto la RAP-ALPA como la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (UNCUREPA) señalan que en el país no se cumplen las normas y reglamentos nacionales e internacionales en materia de plaguicidas.
Una de estas legislaciones, aducen, es el Decreto Ejecutivo No.305 de 4 de septiembre de 2002 que reglamenta la importación de algunas sustancias químicas potencialmente peligrosas como sustancia o materiales peligrosos.
Carranza indicó que el uso indiscriminado de plaguicidas en el país es "realmente preocupante".
Por su parte, Pedro Acosta Insturain, secretario general de la UNCUREPA, manifestó que ambos organismos establecieron un acuerdo para realizar acciones conjuntas y así velar por la aplicación estricta de las normas existentes.