Los panameños han estado consumiendo desde los últimos meses productos cárnicos y derivados importados de Europa (Suiza y Dinamarca), países donde ha sido detectada la dolencia, pero no hay pruebas científicas que la enfermedad del ganado se transmite a seres humanos.
El Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), del cual forma parte Panamá, decidió restringir del mercado unos 41 productos originarios de países infectados con la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB).
Entre los de mayor consumo que se destacan en la lista son la carne fresca, carne congelada, embutidos, carne enlatada, vísceras para el consumo humano e industrial, harina de carne y hueso, sustituto de leche para terneros, alimentos para animales de compañía y alimentos balanceados para porcinos y bovinos.
El presidente de la Asociación Panameña de Médicos Veterinarios, Franklin Clavel, sugirió al gobierno en conferencia de prensa efectuada ayer, suspender las importaciones de productos que contengan carne de rumiantes (vacuno, ovejas, cabras) o derivados de éstas, provenientes de cualquiera de los países de Europa afectados o de países de otros continentes que en el futuro fueren atacados por el virus bovino.
Preguntado sobre por qué se vienen a tomar medidas preventivas recién en estos momentos, cuando la enfermedad ya había sido detectada desde hace varios meses, explicó que el año de 1996 la asociación inició un trabajo de divulgación, aunque la misma no fue masiva.
Sobre el particular, Hatuey Castro, Director General del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), explicó que esta enfermedad no es nueva, ya que se detectó desde el año de 1985.
Los veterinarios solicitaron también al Ministerio de Salud verificar y sacar de circulación del comercio nacional las existencias de estos productos y recomendar a la toda la población abstenerse de consumir todo tipo o forma de carne de rumiantes contenidas en dichos productos.
Además, recomendaron fortalecer los sistemas de inspección y cuarentena, al igual, que la capacidad de diagnóstico por parte de los laboratorios del Estado.
Al respecto, Clavel puntualizó que Panamá no tiene los mecanismos y medios que permitan detectar el virus en los alimentos cárnicos que son importados de Europa.
Añadió que este fenómeno convierte a esta enfermedad en un problema de salud pública, además de ser un problema para la salud animal.
Recientemente el Ministerio de Salud, informó en un comunicado que retiraría y destruiría todos los productos y subproductos de origen animal (bovino, ovino o caprino), destinados para el consumo humano y procedentes de áreas o zonas afectadas por el ESB.