Economía

Villalonga pierde el apoyo del gobierno y los accionistas


El fracaso de la fusión entre Telefónica y la operadora holandesa KPN ha dejado al presidente de la compañía española en una posición comprometida: a la evidente división de su Consejo de Administración se añaden las fuertes tensiones en el seno de su propio equipo directivo. El núcleo duro de la compañía, BBVA y
La Caixa, ha votado en contra de la frustrada operación más para no contrariar al Gobierno español que por exclusivas razones empresariales. Ningún accionista de referencia tiene pensado pedir la dimisión del presidente de Telefónica, pero si lo hace, sus representantes en el consejo "no pondrán ninguna objeción". Villalonga está ahora más solo.
Y es que más allá de la frustración que de por sí supone el derrumbe de este nuevo proyecto de alianza, el presidente del primer grupo empresarial español se ha encontrado que, por primera vez, el BBVA y La Caixa Le han dado la espalda y que, además, el compacto cuerpo de consejeros independientes se ha comenzado a romper. César Alierta (presidente de Altadis y socio de Telefónica en algunos negocios de distribución) y Maximimo Carpio, también se opusieron a la operación. Se abre ahora un periodo de incertidumbre sobre el futuro de Villalonga, que ayer tuvo una hija en Miami con Adriana Abascal (viuda del empresario mexicano
Emilio Azcárraga). Queda en el aire si, alejado de la realidad española por sus largas estancias en Estados Unidos y México, ha recibido el mensaje y está dispuesto a intentar un acercamiento con el Gobierno, desde el que se apunta que en la fusión con KPN no tuvo en cuenta la disciplina legal española. De momento, según fuentes de su entorno, lo primero que ha hecho es contactar con fondos de inversión estadounidenses para sondear sus puntos de vista y pensar en nuevas ofensivas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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