Para Enrique Salinas, los últimos dos días fueron los mejores de su vida.
El domingo hizo realidad uno de sus sueños, cuando pudo ver, en concierto, al grupo irlandés U2, que se presentó en Monterrey.
La mañana siguiente, aún no había despertado, y su segundo sueño fue aún más brillante: poder ver de cerca el Trofeo Copa Mundial.