Economía

Wall Street encadenó hoy cinco semanas consecutivas en territorio negativo, algo que no ocurría desde julio de 2004


 Wall Street encadenó hoy cinco semanas consecutivas en territorio negativo, algo que no ocurría desde julio de 2004, arrastrado por el informe sobre empleo en EE.UU. el mes pasado, que superó los peores pronósticos de los analistas y reavivó los temores a una ralentización de la primera economía mundial.

El Dow Jones de Industriales, la principal referencia de la Bolsa de Nueva York y del Nasdaq, encadenó este viernes tres jornadas en números rojos al cerrar con un descenso del 0,79 %, hasta las 12.151,26 unidades, mientras que durante esta semana acumuló un retroceso del 2,33 %, con lo que encadena ya cinco caídas semanales consecutivas.

Algo parecido ocurrió con el selectivo S&P 500, que tras bajar el 0,97 % este viernes acumuló un descenso del 2,32 % esta semana -más corta de lo habitual por la celebración el lunes del Memorial Day o Día de los Caídos-, con lo que encadena también cinco semanas consecutivas de números rojos, algo que no se veía en este índice desde julio de 2008.

 

Por su parte, el índice que mide la evolución del mercado tecnológico Nasdaq fue el que más descendió esta jornada al retroceder el 1,46 %, al tiempo que durante esta semana se depreció un 2,29 %.

Los principales indicadores de Wall Street van perdiendo así poco a poco el terreno que fueron ganando en el primer tercio de este año, de forma que el Dow Jones acumulaba un impresionante avance del 10,65 % el último día de abril. Hoy, sin embargo ese porcentaje se redujo al 4,96 %.

 

Mucho tienen que ver en esa moderación del entusiasmo de los inversores los datos macroeconómicos peores de lo esperado que se han ido sucediendo en las últimas semanas y que han ido dando señales de que el optimismo con el que Wall Street comenzó el año debería ser mezclado con unas dosis de cautela.

 

El mayor susto de la semana se lo llevaron los inversores el miércoles pasado, cuando la firma Automatic Data Processing (ADP) anunció que el sector privado estadounidense creó en mayo 38.000 empleos netos, una modesta cifra si se compara con los 177.000 generados el mes anterior y que muestra una desaceleración de ese indicador.

Ante ese dato, la Bolsa de Nueva York vivió su peor día desde agosto al dejarse el 2,22 %, atemorizada sobre todo por lo que podría pasar hoy, cuando el Gobierno de EE.UU. difundió el muy temido informe de empleo el mes pasado, que incluso quedó por debajo de los peores pronósticos de los analistas.

Antes de la apertura de la sesión, el Departamento de Trabajo anunció que el índice de desempleo en este país subió una décima y se ubicó en el 9,1 % en mayo, cuando la economía creó apenas 54.000 puestos de trabajo, lejos de los pronósticos de los analistas, que habían calculado un incremento de entre 150.000 y 170.000 empleos y una tasa de paro de entre el 8,9 % y el 9 %.

Los inversores respondieron a esos datos en el inicio de la sesión con unos descensos superiores al punto porcentual, aunque hacia la media sesión la fuerte tendencia vendedora se moderó tras conocerse que el sector de los servicios en EE.UU., responsable de más de tres cuartas partes de la economía en este país, aceleró su ritmo de crecimiento en mayo y encadenó 18 meses de expansión, según el Instituto de Gestión de Suministros.

Sin embargo, la buena noticia no era suficiente para levantar el ánimo de los inversores, que están volviendo a hablar de ralentización, recaída o nuevos estímulos económicos en un año en el que esperaban que la recuperación económica del país daría su salto final.

Con esas bajas expectativas termina Wall Street la semana, a la espera de que se publique el Libro Beige, que recoge información periódica sobre la situación económica en los doce bancos del sistema de la Reserva Federal, además de otros datos macroeconómicos que probablemente definirán el ánimo de los inversores. 


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101 años de Panamá América

 
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