Wall Street recibió ayer con alivio la noticia de la caída de Hugo Chávez como presidente de Venezuela estimando que abre "nuevas oportunidades" para que Caracas aplique ahora políticas "más amistosas hacia el mercado", señalaron analistas.
La caída de Chávez "abre una gran oportunidad para Venezuela, porque las políticas que implementaba (el ahora ex presidente) no eran amistosas hacia el mercado", opinó Lacey Gallagher, jefe analista para América Latina del banco de inversiones Credit Suisse First Boston. Para el jefe economista del departamento de mercados emergentes de la firma Deutsche Bank, José Luis Daza, Venezuela era, bajo el mando de Chávez, como "un Ferrari, que tenía un mal chofer".
"Ahora existe la posibilidad de hallar un buen conductor", dijo el economista, que señala que el gobierno del poschavismo será "seguramente más amistoso hacia Estados Unidos", cuyo tercer proveedor de petróleo es Venezuela.
Daza subrayó que la caída de Chávez -que era el principal garante del respeto de las cuotas de Venezuela en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)- llevará seguramente a un aumento de la producción de crudo venezolano, lo que provocará "una baja de los precios" del crudo en los mercados mundiales.
El jefe estratega para América Latina de la firma Merrill Lynch, Robert Berges, coincidió también en que la caída de Chávez provocará "una mejora en la situación política y económica de ese país" y aliviará al mercado.
"El mercado empezó ya a mostrar este alivio, lo que se ve reflejado en la caída de los "spreads venezolanos"", dijo Berges, refiriéndose a la tasa diferencial de los bonos de la deuda venezolana con los bonos del Tesoro estadounidense.
Gallagher insistió que Wall Street seguirá reaccionando bien por ahora a la caída de Chávez, pues sus políticas "no llevaban al crecimiento económico ni al desarrollo". Gallagher notó también que espera un retorno gradual de capitales al país sudamericano, que se fugaron durante el gobierno del ex mandatario, el único gobernante de Latinoamérica que durante sus tres años en el poder propugnó una revolución populista.
"Por eso, su caída abre condiciones para que Venezuela construya ahora una economía abierta y competitiva", subrayó la analista, notando sin embargo que falta aún por ver cómo se desarrolla la transición. "Es crucial observar cómo trabajan juntos (los miembros de la junta transitoria de gobierno), con vías a la adopción y aplicación de un nuevo conjunto de políticas económicas", sostuvo.