La próxima semana, la atención de los inversores de Wall Street no estará tanto en los datos económicos o noticias de empresas como en los últimos informes de los acontecimientos en Oriente Medio. Tras una semana de negocios marcada por la incertidumbre que generó la tensión en la zona, los analistas de Wall Street coinciden en que el camino que tomen las bolsas dependerá de los resultados de la gira del secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell. Al cierre del pasado viernes, el promedio Dow Jones de industriales se situó en los 10,271.64 puntos, 132.30 unidades ó un 1.27% por debajo del cierre de la semana anterior.
Por su parte, el mercado tecnológico, o Nasdaq, perdió 75 puntos, ó el 4%, en la semana de negocios, para colocarse en los 1,770.03 puntos. Estas bajadas se deben casi exclusivamente al nerviosismo que siguió a la intensificación de la incursión israelí en los territorios palestinos y el sitio al que es sometido el líder palestino, Yaser Arafat, en respuesta a los ataques suicidas de militantes palestinos en ciudades israelíes.
Ante la posibilidad de que los países árabes utilicen el petróleo como una herramienta de presión contra los Estados Unidos (el principal aliado de Israel), los mercados de materias primas reaccionaron el martes con una fuerte e inmediata alza, alcanzando los 28.10 en la sesión, haciendo que se elevase hasta el nivel más alto en seis meses, aunque después descendió, cerrando el viernes en los 26.21 dólares. Los expertos explican que un aumento del precio del crudo tiene consecuencias muy negativas para la economía y las empresas estadounidenses.
Por una parte, el aumento del coste del combustible desincentiva el gasto de los consumidores, el motor de dos tercios de la actividad económica de los Estados Unidos. Esto, sumado al aumento del desempleo, que llegó en marzo al 5.7% desde el 5.5% de febrero, hace que las perspectivas sean de un consumo moderado que frene o retrase la recuperación de los niveles de ventas de las empresas.
A nivel directo de empresas, el alza del combustible afecta el gasto en capital, puesto que ante la incertidumbre sobre el precio de uno de sus principales gastos fijos las empresas optan por recortar su inversión y esperar que la situación se tranquilice. Asimismo, el aumento de los costes implica una bajada en los beneficios de las empresas, que ante la competencia de sus rivales prefieren esperar hasta último momento antes de subir los precios.