Un día más y como se ha venido repitiendo en las últimas seis sesiones, Wall Street terminó ayer en números rojos atemorizado por la posibilidad de que la primera potencia mundial entre en suspensión de pagos, por lo que esta semana el parqué neoyorquino ha acumulado su mayor descenso de 2011.
"Hay muchas maneras de salir de este embrollo, pero apenas nos queda tiempo (...) Es el momento del compromiso", advirtió de nuevo esta jornada el presidente estadounidense, Barack Obama, a quien al igual que a los inversores se le está acabando la paciencia mientras que la fecha para que Estados Unidos se declare en mora se acerca peligrosamente.
El drama en el Capitolio lleva pesando sobre el ánimo de los inversores los últimos seis días, en los que el Dow Jones de Industriales, el principal indicador de Wall Street, no ha conocido lo que eran los números verdes. El índice de referencia del parqué neoyorquino se dejó ayer el 0.79% para terminar en las 12,143.24 unidades, con lo que esta semana ha caído un pronunciado 4.24%, lo que supone su mayor retroceso semanal desde mayo del 2010.
Por su parte el selectivo S&P 500 se dejó el 0.65%, de forma que ha perdido el 3.92 % semanal, al tiempo que el índice compuesto del mercado Nasdaq retrocedió el 0.36%, con lo que estos cinco días ha perdido el 3.58%.
Por si la posibilidad de que Estados Unidos se declare en suspensión de pagos no era suficiente, esta jornada se conocieron unos desalentadores datos macroeconómicos en este país que reforzaron aún más el ánimo vendedor de los inversores. La actividad económica del país creció a un ritmo anual del 1.3% entre abril y junio, seis décimas menos que lo esperado por los analistas.