El líder del Partido Liberal alemán (FDP), Guido Westerwelle, se erigió en artífice de la rebaja fiscal “milagro” y del nuevo rumbo del gobierno de la canciller Angela Merkel, del que será vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores, aunque con clara vocación de intervenir sobre todo en el ámbito económico.
“Logramos todos nuevos objetivos electorales, primero, y logramos ahora hacer prosperar todas nuestras propuestas en las negociaciones de coalición”, enfatizó Westerwelle, ante el congreso del FDP que ratificó por aclamación el pacto con la Unión de Merkel.
Alemania está “ante un nuevo comienzo”, dijo, y este nuevo comienzo lleva el “sello liberal”. “Somos un partido para todo el pueblo, para toda Alemania, para todas sus familias”, añadió el líder del FDP, decidido a romper el estigma del partido “de los sueldos altos”.
Westerwelle consagró su discurso a repasar los acuerdos de la coalición y apenas una frase a la que será su parcela en el gobierno -Exteriores-, para destacar su compromiso “personal” por lograr “del presidente Barack Obama” la retirada de las últimas armas nucleares aún en el país, como una rémora de la Guerra Fría.