Los créditos concedidos por el Banco Mundial (BM) a los países pobres animan a los inversores privados a colocar capitales en esos países y no los estorba de ninguna manera, afirmó el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, en una entrevista concedida al semanario alemán Die Tele Boerse.
Respondiendo a ciertas críticas que estiman que el dinero del BM impide a los inversores privados aportar fondos a un país, Wolfensohn afirmó: "las investigaciones llevadas a cabo demuestran lo contrario. En los países donde se practica una política seria de reformas, son las inversiones del BM las que atraen a otros capitales".