Emilio Ybarra, principal imputado en el escándalo de las cuentas secretas del BBVA, y Francisco González, actual presidente de la entidad, barajan la posibilidad de recurrir la decisión del juez instructor del caso, Baltasar Garzón, de ordenar un careo entre ambos, que está previsto para el próximo 10 de junio.
Y es que ambas partes temen que, en última instancia, el careo que fuentes cercanas a los afectados califican como «un duelo innecesario con fines estrictamente mediáticos» no puede más que perjudicarles. Al actual presidente del BBVA, porque al comparecer en calidad de testigo se encuentra en franca desventaja ante quien, como imputado, puede acogerse a su derecho constitucional de no declarar contra sí mismo. Y al banquero vasco, porque tanto la inspección del Banco de España como las declaraciones de sus antiguos colaboradores lo presentan como el máximo responsable de que la entidad mantuviese fondos ocultos en paraísos fiscales durante más de una década.
La inmensa mayoría de los ex directivos que han desfilado ante Garzón han afirmado que desconocían la procedencia de los 37.343 millones de pesetas que afloraron en la contabilidad del banco en diciembre de 2000. En cuanto al ex director financiero Luis Bastida uno de los únicos en reconocer que tuvo pleno conocimiento de los fondos ocultos, que se encargó personalmente de gestionar aseguró al juez instructor que actuó siempre por encargo expreso de Ybarra. Según fuentes jurídicas, aunque Ybarra y González no han mantenido contactos personales en las últimas semanas.