La mayor petrolera privada de Rusia, Yukos, advirtió ayer que la falta de liquidez le llevará a declararse en quiebra en tres semanas y a suspender sus exportaciones de crudo a los mercados mundiales si el Gobierno no toma cartas en el asunto.
Yukos, a la que la justicia ha embargado sus activos y anunciado la venta de su mayor filial, "puede verse forzada a declararse en bancarrota y a incumplir los contratos de exportación", señaló la dirección de la petrolera en una rueda de prensa en Moscú.