Ecuador quiere sembrar la semilla del trabajo comunitario, la llamada "minga" en quichua, en defensa de la naturaleza, con un programa que espera se replique a nivel mundial, informó hoy la ministra Coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa.
El lanzamiento, el próximo domingo, de la "minga por la Madre Tierra" es producto de la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático y la Defensa de los Derechos de la Madre Tierra, realizada en 2010 en Cochabamba (Bolivia) y precisamente ese país será el primero en sumarse a la iniciativa ecuatoriana.
Espinosa dijo que en esta "cruzada por los derechos de la Madre Tierra" que comienza en Quito, no sólo participará el Estado, sino también organizaciones locales y la ciudadanía en general.
"Lo que estamos haciendo es plantar la semilla para una movilización nacional" en beneficio de la naturaleza, indicó en una rueda de prensa, en la que puntualizó que se pretende crear una "conciencia ciudadana" en favor del medio ambiente.
El domingo, Espinosa participará junto con el embajador de Bolivia, Javier Zárate, en un programa de reforestación en la loma la Cima de la Libertad, el alto quiteño donde se libró la última batalla de la independencia de España en la región.
La "minga" no se restringirá a un día, sino que será permanente, e incluirá uso de energías limpias, reciclaje, formación ambiental en centros educativos y programas para promover la seguridad alimentaria, entre otros.
Zárate recordó en la rueda de prensa que Bolivia y Ecuador tienen en su Constitución "como mandato" trabajar por la preservación de la naturaleza, y destacó que "la minga es la respuesta colectiva a un problema colectivo".
"Nuestros dos países están poniendo esa semilla, vamos a regarla, a cultivarla, pero también queremos apelar a la conciencia de los demás pueblos del mundo para que puedan ir sumándose a esta propuesta", dijo.
Expresó su esperanza en que la iniciativa se expanda "lo más rápido posible" en organizaciones como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Alianza Bolivariana para Nuestra América (Alba) y en otras instancias.
"Realmente, en este momento, la naturaleza está en serio riesgo, una amenaza grande", enfatizó Zárate.
Gustavo Baroja, prefecto de la provincia de Pichincha, cuya capital es Quito, apuntó en la rueda de prensa que "el acuerdo de los pueblos por la Madre Tierra es una respuesta a ese famoso acuerdo de Copenhague donde los países industrializados no asumieron la responsabilidad que tienen con la contaminación".
A su criterio, el "cambio climático" debería llamarse "deterioro climático" y "no es solamente un tema de ambiente. Es un tema que compromete a la seguridad ciudadana, la soberanía alimentaria, el hábitat en sí y obliga a acciones colectivas".