El Gobierno de Ecuador confirmó hoy que suspendió las negociaciones que mantenía con China por un crédito de 1.000 millones de dólares, fondo con el que preparaba financiar diferentes proyectos.
Una fuente del Ministerio de Coordinación de la Política Económica confirmó a Efe que las negociaciones, pese a estar "bastante avanzadas", finalmente se suspendieron porque "las condiciones que los chinos pedían estaban fuera de lugar y no eran convenientes para el Gobierno ecuatoriano".
No obstante, la fuente aseguró que esas negociaciones no afectan otros acuerdos bilaterlaes, que incluyen otro crédito por 1.000 millones de dólares, que Ecuador prevé pagar con petróleo, y una inversión del Eximbank chino para un proyecto hidroeléctrico.
"Se suspendieron (las negociaciones para el crédito) pero no está negado que, tal vez a futuro, se pueda seguir trabajando con China", dijo la fuente y añadió que "todas las relaciones diplomáticas y de amistad siguen en pie".
Apuntó que una eventual vuelta a las negociaciones por ese crédito se daría "siempre y cuando sea beneficioso para el país".
El pasado 5 de octubre, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, suscribió un contrato con representantes de la empresa china Sinohydro para la construcción de la planta hidroeléctrica Coca-Codo-Sinclaire, la mayor generadora de energía del país, situada en la Amazonía.
La construcción de esta central hidroeléctrica es considerada la mayor obra de inversión en Ecuador y se prevé que esté terminada en unos cinco años, con una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares.
La empresa china se encargará de la construcción de la obra que requerirá de una inversión de 1.979 millones de dólares, financiada en un 15 por ciento con capital ecuatoriano y un 85 por ciento del Eximbank, aunque los detalles del crédito están por definirse.
Por otra parte, el pasado julio, las petroleras estatales de ambos países firmaron un contrato de compraventa de crudo, con una duración de dos años y un pago anticipado de 1.000 millones de dólares.
El contrato contempla la entrega mensual de seis cargamentos de 360.000 barriles de crudo ecuatoriano tipo Oriente (intermedio) y dos cargamentos de la misma cantidad de crudo Napo (pesado), en un periodo que amortizará el anticipo de los 1.000 millones.