Los editores y autores de libros en Perú presentaron hoy la primera entidad de gestión de derechos del país, una iniciativa privada que tratará de lograr lo que desde el sector público ha sido imposible: reducir la omnipresente copia ilegal.
Paliar esta lacra de las fotocopias que inundan los centros académicos, donde representan el 80% del total de libros empleados, y que también se encuentra presente en las instituciones de la administración del Estado, es el objetivo de Perú Repro, la sociedad de gestión de derechos que hoy fue presentada en Lima.
La piratería en Perú tiene un carácter de industria en donde las imprentas ilegales producen el 40% del total de libros vendidos e incluso productos destinados a la exportación, todo dirigido desde lo que el Estado llama "grandes mafias" y que han demostrado ser inmunes a las acciones policiales y judiciales.
Ante esta situación de difícil solución en el sector informal, los editores y autores peruanos han planteado una nueva vía de lucha, en la que buscan al menos combatir el problema de las fotocopias, que al producirse en medios tan "formales" como universidades y oficinas del Estado, puede ser controlado.
"El accionar de la policía y las fiscalías deja lo de la fotocopias de lado, comparado con la delincuencia de la piratería es secundario en escala de importancia, por lo que ha disminuido mucho el trabajo del Estado en este tema", señaló a Efe Liliana Minaya, gerente de la Cámara Peruana del Libro (CPL).
Esta entidad, con 66 años de historia, es la principal impulsora de Perú Repro, que a día de hoy ya agrupa a 16 editoras y 14 autores, unos números que esperan duplicar para cuando la entidad de gestión comience a operar, dentro de algo más de un mes.
El proceso de creación de esta sociedad de gestión de derechos de autor ha sido, según Minaya, un trabajo de diez años, durante los que se ha contado con el asesoramiento de otras entidades similares de otros países, como la española Cedro.
La falta de control ha propiciado que el problema de las fotocopias en el ámbito académico se haya disparado, como muestra que mientras el número de universitarios se ha cuadruplicado en los últimos seis años, la importación de libros técnicos esté bajando anualmente entre un 3 y un 4%, según datos de la CPL.
"Las universidades incluso incluyen el precio de la copia de los libros en las matrículas de los cursos", afirmó Minaya, quien destacó la ironía de que los propios centros académicos que promueven la copia ilegal son en muchos casos las editoriales de los libros que luego se fotocopian sin piedad.
Y es que el principal afectado de la situación son los autores, quienes no cobran sus derechos de venta aunque sus libros sean los utilizados por miles de estudiantes.
El trabajo de Perú Repro también es, para Minaya, un primer paso para cambiar la cultura de la piratería que impera en Perú, un problema que en su opinión deriva de la grave crisis económica que el país vivió durante la década de los 90 y de la falta de presión de la justicia.
"Lo que más nos importa es la generación de una conciencia de la propiedad intelectual que en Perú se ha perdido, aquí la copia ilegal no está moralmente penada", explicó la representante de la CPL.
Minaya reconoce que uno de los problemas es el alto precio de los libros en Perú, mayor que la media de la región, y que ella justifica en el círculo vicioso que genera la piratería.
"Los libros que más venden deberían financiar lo que se vende poco, las obras técnicas, pero aquí lo que más se vende es lo que venden los piratas", señaló Minaya.