El Gobierno de Estados Unidos aseguró hoy que habrá "consecuencias" para Corea del Norte por el hundimiento con torpedo del navío surcoreano "Cheonan" el pasado 26 de marzo, pero de momento sus casi 30.000 soldados estadounidenses en Corea del Sur siguen operando de manera rutinaria.
Pyongyang "ha actuado de manera desafortunada y trágica. Es una clara violación de sus responsabilidades internacionales. Habrá consecuencias por lo que han hecho los norcoreanos", aseguró hoy el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.
El hundimiento del barco "Cheonan" hace dos meses mediante un torpedo lanzado por un submarino de Corea del Norte fue un "acto de agresión" "injustificado e innecesario" y una acción que no fue en respuesta a una provocación por parte de Corea del Sur, consideró.
El informe oficial de la investigación efectuado por un equipo de expertos de cinco países y que fue divulgado hoy por Seúl concluyó que hay pruebas "abrumadoras" contra Pyongyang, que ha negado su responsabilidad y calificado su contenido de "charada".
El informe establece que el hundimiento del buque de guerra, en el que murieron 46 marinos, fue provocado por un torpedo lanzado por un submarino de Corea del Norte.
Seúl ha prometido una respuesta "firme" y consensuada con la comunidad internacional ante lo que representa el incidente más grave entre ambos países desde 1987, cuando Corea del Norte hizo estallar una bomba en un avión surcoreano que acabó con 115 vidas.
"Es abominable. No es la manera en que naciones civilizadas interactúan", insistió Crowley.
La Casa Blanca ha calificado el hundimiento de "acto de agresión" y un "desafío a la paz y la seguridad internacionales y una violación del acuerdo de armisticio" que puso fin a la guerra que enfrentó al norte y al sur entre 1950 y 1953.
EE.UU. mantiene casi 30.000 tropas en Corea del Sur, pero estas se encuentran operando de manera "rutinaria", su estado de disponibilidad sigue siendo el de "normal" y no han sido puestas en alerta, explicó hoy el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen.
Mullen y el secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, rehusaron calificar como un "acto de guerra" el hundimiento del buque.
"Éste fue un ataque contra una nave surcoreana y es necesario que los surcoreanos den los primeros pasos para proponer un curso de acción -dijo Gates-. Nosotros mantenemos consultas muy estrechas con nuestros aliados en Corea del Sur", agregó.
"Esto será un proceso en el que Seúl determinará lo que quiere ver que la comunidad internacional haga", señaló también Crowley.
"Tenemos varios instrumentos a nuestra disposición para dejar claro a Corea del Norte que este tipo de acciones provocativas no serán toleradas", indicó.
EE.UU. puede tomar medidas unilaterales como multilaterales junto con los socios del diálogo a seis bandas que mantienen EE.UU., Corea del Sur, China, Rusia y Japón con Pyongyang.
"No estoy descartando medidas unilaterales", explicó, lo que podría incluir, tras un cuidadoso estudio, volver a poner a Corea del Norte en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, de la que fue eliminada en 2008 por el ex presidente George W. Bush.
"Consultaremos con los cinco socios sobre cuáles deberían ser los próximos pasos apropiados" a dar, recalcó el portavoz.
Crowley admitió que a Washington le preocupa que los actos "irracionales" de Pyongyang puedan desatar una crisis más amplia.
Pero "somos un aliado y un amigo de Corea del Sur y lo apoyaremos sea cual sea la respuesta que elija", concluyó.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, partió hoy a una gira asiática que la llevará a Japón, China y Corea del Sur, viaje que aprovechará para realizar las consultas necesarias.