El Gobierno de Barack Obama apeló hoy la decisión de un juez federal de Virginia que el mes pasado declaró inconstitucional parte de la ley de reforma sanitaria en EEUU que obliga a los ciudadanos a adquirir un seguro de salud.
"Existe un precedente legal claro y consistente de que el Congreso actuó dentro de su autoridad constitucional al aprobar la reforma del sistema de salud, y estamos seguros de que acabaremos prevaleciendo", explicó a Efe la portavoz del Departamento de Justicia Tracy Schmaler.
El Gobierno tratará de revertir la decisión del juez Henry Hudson, quien el pasado 13 de diciembre determinó que la cláusula de la ley que exige que los adultos adquieran un seguro de salud antes de 2014 supone una "expansión sin precedentes de las atribuciones del Gobierno federal".
Para el Departamento de Justicia, sin embargo, la demanda de Virginia, presentada por el fiscal general del estado Ken Cuccinelli, "está basada en un estatuto estatal que no puede aplicarse a nivel nacional".
La intención de los demandantes de llevar ahora el caso al Tribunal Supremo ha irritado a la Administración de Obama, que presentó el recurso en el Cuarto Circuito de Apelaciones de Richmond (Virginia).
"El Departamento cree que este caso debe seguir el curso ordinario y permitir que las cortes de apelaciones lo juzguen antes, para que los problemas y los argumentos estén completamente desarrollados antes de que el Supremo decida si considerarlo o no", explicó Schmaler.
El caso es sólo una de la media docena de demandas que litigan sobre el asunto en tribunales de todo el país, aunque por el momento es el único que ha supuesto un revés directo a la reforma impulsada por Obama y aprobada en 2010, después de que dos jueces federales de Virginia y Michigan dieran la razón al Gobierno.
El Departamento de Justicia está pendiente, no obstante, de la próxima decisión del juez federal de Florida Roger Vinson, que en diciembre comenzó a estudiar una demanda conjunta de 20 estados que se oponen a la misma cláusula que Hudson declaró inconstitucional.
La reforma tiene además una guerra abierta en el Congreso, donde los republicanos que ahora controlan la Cámara de Representantes abrieron hoy el debate para revocar la reforma de salud aprobada en 2010 y elaborar una nueva, al tiempo que buscan vías para recortar el presupuesto destinado a la ley.
Dotada con 940.000 millones de dólares para su aplicación en los próximos diez años, la ley amplía la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses, impone más regulaciones a las aseguradoras y pretende reducir el déficit y los costos de salud.