La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, aseguró hoy que su Gobierno conversará y trabajará con el de Rusia para encontrar "terreno común" en torno a la defensa antimisiles que Washington persigue en Europa del Este.
Clinton dijo que no estaba sorprendida por las preocupaciones expresadas por Moscú sobre el nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), que no restringe de ninguna manera la política de defensa antimisiles de EE.UU., como pretendía Rusia.
"No es ninguna sorpresa que los rusos sigan estando preocupados por nuestro programa de defensa antimisiles", señaló Clinton, después de que su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, afirmara hoy que Moscú emitirá el jueves, tras la firma del nuevo START en Praga, una declaración oficial en la que constará que se reserva el derecho a denunciar el acuerdo.
En dicha declaración también se consignarán los términos por los cuales Rusia podría denunciar el acuerdo, ante el temor de que los escudos amenacen su seguridad y arsenal militar.
Clinton, en una rueda de prensa hoy en la que se presentó la Revisión de la Postura Nuclear (NPR) de EE.UU., dijo que no había visto las declaraciones de Lavrov, pero recalcó que su país ha explicado suficientemente a Moscú el objetivo del escudo en Europa del Este y que no está dirigido a Rusia sino a cualquier posible amenaza procedente de Irán.
"Hemos tratado de explicarles reiteradamente el propósito de la defensa antimisiles, el papel que puede y debe jugar en la prevención de la proliferación y el terrorismo nuclear y les hemos ofrecido a los rusos constantemente la oportunidad de cooperar con nosotros", afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense.
El nuevo acuerdo incluye una cláusula para denunciarlo, que es habitual en este tipo de pactos sobre el control de armas.
Sin embargo, Moscú quiere emitir una declaración en la que conste explícitamente que se reserva el derecho de abandonar el nuevo START si EE.UU. se dota de sistemas antimisiles que pongan en entredicho el arsenal estratégico ruso y creen una amenaza para su seguridad.
"El START no aborda la defensa antimisiles. Es para reducir los arsenales nucleares de ambos países. Seguiremos conversando con los rusos. Hemos dejado claro que deseamos la ratificación del acuerdo y después otra ronda de diálogo con los rusos sobre más reducciones", indicó Clinton.
"También trabajaremos con ellos para encontrar terreno común en torno a la defensa antimisiles, que estamos comprometidos a perseguir", agregó.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, y el mandatario ruso, Dimitri Medvédev, firmarán el 8 de abril en Praga el nuevo START, que sustituye al de 1991 que expiró el 5 de diciembre.
El pacto, que tendrá una vigencia de diez años, limita a 1.550 el número de cabezas nucleares en cada país en un plazo de siete años, lo que supone una reducción del 74% con respecto al acuerdo que expiró en diciembre y del 30% frente al Tratado de Moscú de 2002.
El nuevo acuerdo establece, además, que EE.UU. y Rusia sólo podrán tener 800 vectores estratégicos desplegados y no desplegados, tanto misiles balísticos intercontinentales con base terrestre, como en submarinos y en bombarderos pesados.
De ellos, el límite para los vectores desplegados será de 700.