El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Ian Kelly, aseguró hoy que está buscando un acuerdo con las autoridades libias para responder a la polémica que generaron los requisitos de alojamiento de su líder, Muamar al Gadafi, cuando acuda al debate de la Asamblea General de la ONU, en septiembre.
La primera visita del líder libio a Nueva York despertó las reticencias de autoridades federales y estatales de Estados Unidos, que expresaron su malestar por el excarcelamiento del terrorista libio condenado por el atentado de Lockerbie en 1988, en el que murieron 270 personas, la mayoría estadounidenses.
En su conferencia de prensa diaria, Kelly negó hoy que la idea de que Gadafi levantara su tradicional tienda beduina en una propiedad del Gobierno libio en Englewood, localidad ubicada en Nueva Jersey, pero cercana a Nueva York, proviniera del Departamento de Estado, como habían sugerido algunos medios.
Kelly aseguró que su agencia "no tiene información" respecto a si fueron los propios libios los que sugirieron alojar a su líder en Englewood, una vez que, según Newsweek, las autoridades de Nueva York les negaron el permiso para instalar la tienda en Central Park.
El portavoz del Departamento de Estado también se refirió a la demanda del senador demócrata por Nueva Jersey, Frank R. Lautenberg, de que el visado de Gadafi quede restringido a las inmediaciones de la sede de Naciones Unidas.
Lautenberg pidió ayer a la agencia que impidiera "viajar libremente" al dirigente y que rechazara su demanda de quedarse en un área donde residen familiares de víctimas del atentado al vuelo Pan Am 103.
"Estamos hablando con las autoridades apropiadas en el área", dijo Kelly. "Hemos leído la carta de Lautenberg, y conocemos las preocupaciones de las diversas comunidades, y tenemos claro que las familias de las víctimas de esta tragedia han sido y seguirán siendo nuestra prioridad".
Kelly reiteró que el recibimiento festivo que el líder libio proporcionó la pasada semana a Abdelbaset Ali Mohamed Al Megrahi, el único condenado por el atentado de 1988, fue "altamente cuestionable".
"Estamos hablando con los libios para transmitirles nuestras preocupaciones y las sensibilidades de las familias que viven en ese área", añadió.
Kelly aseguró que la voluntad del Departamento es "llegar a un consenso con las autoridades libias" sobre dónde se quedará el líder libio, y concretó que las embajadas de ambos países están inmersas en la tarea.
El portavoz agregó que su agencia debe estudiar aún los "aspectos legales" relacionados con la posibilidad de que el Gobierno libio instale la jaima en los jardines de la sede de las Naciones Unidas, como sugiere Lautenberg.
Kelly descartó ayer que Estados Unidos haya previsto, de momento, algún encuentro en Nueva York con Gadafi durante la reunión de la Asamblea General de la ONU.
El líder libio tiene previsto intervenir el 23 de septiembre en la jornada de apertura del 64 período de sesiones de la Asamblea General, que estará presidido por el diplomático libio Ali Treki.