El mejor béisbol del mundo sigue siendo el que se juega de este lado del Atlántico, como lo demostraron Estados Unidos, Cuba y Canadá al ocupar el podio del Mundial que concluyó en Europa, y en donde Puerto Rico y Venezuela hicieron algún ruido.
El encuentro por la medalla de oro volvió a tener enfrente a dos eternos rivales, tanto en el terreno como en la política.
Estados Unidos contra Cuba: el mejor escenario posible para los seguidores del mejor béisbol, y un encuentro que nuevamente dejó al descubierto las debilidades, sobre todo en el pitcheo, de la novena de la pequeña isla del Caribe, derrotada al final por 10-5.
Los estadounidenses, en su mayoría jugadores de doble y triple A, se le metieron por los ojos desde la segunda entrada a los caribeños, a quienes, aunque lucharon todo el tiempo por alcanzar a sus adversarios, les faltó batear oportunamente y el aplomo de sus lanzadores en momentos cruciales del juego.
De esta manera, los inventores del juego de 'las bolas y los strikes' no sólo alcanzan su segunda corona mundial al hilo, sino que lo hacen sobre el mismo rival del Mundial de China 2007, Cuba.
La estela de derrotas comienza a convertirse en una fastidiosa tendencia para el conjunto antillano, hasta hace unos años el triturador en cuanto evento internacional convocara la IBAF, pero en franca decadencia en la actualidad, sobre todo, por las fugas de sus mejores talentos a ligas profesionales.
En el palmarés de Cuba, se cuenta como su último gran logro internacional la Copa Intercontinental de Taiwán en 2006. Desde entonces ha perdido dos Clásicos Mundiales, igual número de Copas Mundiales y una final de Juegos Olímpicos.
Esta última pifia parece darle la razón a la mayoría de los analistas, creyentes de que el desarrollo de la pelota cubana está en crisis, aquejada por las penurias económicas de la nación y con reflejos en otros aspectos socio-económicos.
La falta de incentivos, unido a un natural interés por jugar en instancias superiores, parecen ser algunas de las causas por las que varias de las mejores figuras cubanas de los últimos tiempos hayan salido a buscarse la vida al campo de la pelota rentada.
El 'pitcheo' es uno de los frentes más golpeados por las deserciones recientes del supersónico zurdo Aroldis Chapman, declarado agente libre hace unas horas, el derecho pinareño Yunieski Maya o el ex astro de los últimos equipos nacionales Yadel Martí, reclutado por el béisbol dominicano.
Cualquiera de estos brazos debió echar en falta durante el torneo el preparador cubano, Esteban Lombillo, por encima de los veteranos Norge Luis Vera y Pedro Luis Lazo, alejados de sus años dorados, y dueños de la derrota en la final del Mundial.
No obstante, Estados Unidos aún está a años luz de lograr los títulos de su pequeña vecina, con solo dos victorias en el duelo bilateral en ocho finales mundiales, y a penas cuatro coronas, frente a las 25 de la mayor de las Antillas.
Canadá, en otro choque americano, venció a Puerto Rico por la tercera posición, apoyada en la ofensiva de largo alcance de sus bateadores y la buena actuación de sus lanzadores, con lo cual revalidó la calidad de su pelota, muchas veces ignorada tras la larga sombra de su vecino del sur.
En cambio, Puerto Rico, con varios ex grandes ligas en sus filas, dejó la impresión de que tenía para más, sobre todo luego de haber arrebatado el invicto a Cuba, pero su limitada ofensiva ante Canadá lo llevó a dos derrotas incuestionables ante esta novena, sobre todo la del juego por la medalla de bronce.
Por América también participaron Venezuela, México y Nicaragua, aunque el desempeño de estos equipos fue más bien irregular.
Sobretodo defraudó Venezuela que ganó varios juegos importantes: uno a Estados Unidos y otro a Corea del Sur, pero perdió los claves y debió conformarse con el séptimo lugar, tras Australia y Holanda.
A la Copa Mundial, jugada en varias ciudades europeas, asistieron veintidós equipos de Asia, África, Europa y América, que demostró ser el continente donde se juega el mejor béisbol del mundo.