La situación de los derechos humanos en China acaparó hoy la sesión inaugural de la tercera ronda de Diálogo Estratégico y Económico entre EE.UU. y el país asiático en la que ambos socios reiteraron su intención de reforzar la cooperación bilateral.
Tanto el presidente de EE.UU., Barack Obama, en una reunión en la Casa Blanca con los líderes de ambas delegaciones, como la secretaria de Estado, Hillary Clinton, reiteraron la preocupación de Washington por la falta de respeto a los derechos humanos por parte china.
En un comunicado, la Casa Blanca indicó que Obama "planteó la preocupación de EE.UU. sobre la actual situación de los derechos humanos en China y subrayó su apoyo a los derechos universales de libertad de culto y de expresión, y de acceso a la información y a la participación política".
Por su parte, un alto funcionario estadounidense que habló bajo la condición del anonimato al término de la primera jornada de sesiones, declaró: "tenemos graves preocupaciones sobre la represión que hemos visto en China en las últimas semanas y meses".
Además de expresarlo públicamente, declaró el alto funcionario, Clinton tuvo ocasión de sacar a relucir el asunto en privado con el consejero de Estado, Dai Bingguo", que junto con el viceprimer ministro chino, Wang Qishan, encabeza la delegación china.
"Describiría la conversación sobre derechos humanos como sincera y honesta", agregó la fuente.
Decenas de disidentes y defensores de los derechos humanos en China, entre ellos el célebre artista Ai Weiwei, han sido detenidos desde el pasado febrero en ese país, dentro de una campaña de represión que ha coincidido con la agitación civil para reclamar cambios democráticos en los países árabes.
Al comenzar hoy la primera jornada del Diálogo Estratégico -la tercera ronda que se celebra en tres años- Clinton había declarado la preocupación por la situación de los derechos humanos en China, y en particular "el impacto en nuestra política doméstica y en la política y estabilidad de China y la región".
Frente a Wang y Dai, Clinton insistió en que la historia demuestra que las sociedades que respetan los derechos humanos son "más prósperas, estables y exitosas".
"Eso ciertamente se ha demostrado una y otra vez y, más concretamente, en los últimos meses", añadió en referencia a las recientes revueltas en el Norte de África y Oriente Medio.
En el mismo sentido, el vicepresidente de EE.UU. Joseph Biden, habló de "rotundos desacuerdos" con Pekín en el capítulo de los derechos humanos.
Frente a esas críticas, Dai optó por invitar a los estadounidenses a visitar su país para que comprueben el que describió como "enorme progreso" en áreas como la de los derechos humanos.
Pese a las tensiones en ese frente los representantes de las dos mayores economías mundiales expresaron su interés en seguir creando un clima de mutuo entendimiento y confianza.
"La relación entre China y EE.UU. está en un punto extremadamente importante de la historia", dijo Dai, quien recordó que los líderes de ambos países decidieron crear en enero una cooperación basada en el respeto y el interés mutuo.
Clinton, por su parte, descartó que Washington vea la pujanza económica china como una amenaza.
En el frente estrictamente económico, la cotización del yuan fue el asunto protagonista.
En la Casa Blanca Obama instó a China a "poner en marcha políticas que apoyen un crecimiento global equilibrado y sostenido, así como una relación bilateral más equilibrada", el secretario del Tesoro, Tim Geithner, reiteró el interés de Washington en una mayor flexibilidad cambiaria y en unos mercados de capitales más abiertos.
Geithner apuntó, por lo demás, que tras las "extraordinarias" reformas de los últimos 30 años China necesita un nuevo modelo de crecimiento impulsado por la demanda doméstica y basado en el mercado.
"El desafío (para China) es sentar las bases de un nuevo modelo de crecimiento impulsado más por la demanda doméstica, con una economía más basada en el mercado y un sistema financiero más sofisticado", dijo.
El evento atrae a responsables de 16 agencias estadounidenses, entre ellas la Reserva Federal. China ha enviado a representantes de unas 20 agencias gubernamentales.
La nueva ronda de diálogo acoge, por primera vez, encuentros militares de alto nivel, después de que el viaje del secretario de Defensa, Robert Gates, a Pekín a comienzos de este año restableciera los intercambios castrenses interrumpidos el año pasado.
Teresa Bouza