La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, telefoneó hoy al ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, para tratar de acercar posturas respecto a una resolución de la ONU que aumente la presión al régimen sirio.
A mediados de marzo estallaron las protestas en varias ciudades de Siria para exigir reformas democráticas que desde entonces están siendo duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad.
"Su conversación (entre Clinton y Lavrov) se centró en la acción en el Consejo de Seguridad de la ONU y en cómo Estados Unidos y Rusia pueden trabajar juntos" para "llegar a una resolución que apoye la paz y la seguridad en Siria", dijo hoy en una conferencia de prensa la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
Tanto EE.UU. como Rusia son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho de veto, al igual que Francia, China y Reino Unido.
Nuland aseguró que la conversación entre Clinton y Lavrov fue "buena" y "productiva en todos los asuntos".
Hasta ahora, Rusia ha rechazado apoyar una resolución contra Siria, lo mismo que China.
El texto impulsado por Reino Unido y Francia y respaldado por EE.UU. tampoco cuenta con el respaldo de tres de los miembros no permanentes del consejo: Sudáfrica, Brasil e India.
La secretaria de Estado no ha hablado por ahora con las autoridades chinas sobre Siria, informó Nuland.
Clinton y Lavrov conversaron también sobre el proceso de paz en Oriente Medio, la situación en Libia, las relaciones entre Rusia y Georgia y la resolución 1267 del Consejo de Seguridad de la ONU, añadió la portavoz.
Estados Unidos propuso hoy un voto en ese órgano de la ONU para dividir en dos la resolución 1267 -que permite emitir sanciones contra los terroristas talibanes y de Al Qaeda incluidos en listas oficiales- con el fin de que aquellos talibanes que han abandonado el extremismo puedan dejar de ser sancionados.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguraron hoy que buscarán el respaldo de Rusia para lograr una resolución de la ONU contra el régimen de Bachar al Asad y aumentar así la presión.
Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, 1.297 civiles y 340 militares y policías han muerto por la represión de las protestas contra el régimen de Bachar al Asad.