El coordinador del grupo de trabajo para Haití de Usaid, Paul Weisenfeld, dijo hoy que la comunidad internacional "debe redoblar sus esfuerzos" para proporcionar viviendas a los haitianos desplazados por el terremoto.
En un encuentro con medios, el responsable de coordinar el trabajo de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (Usaid) en Haití tras el terremoto del 12 de enero, indicó que avanzar en la construcción de casas es importante porque es donde los haitianos verán el progreso de la labor de recuperación, pero también porque responde a una "necesidad humanitaria crítica".
De momento, la comunidad internacional ha proporcionado a Haití 5.000 casas temporales, 3.000 de las cuales han sido financiadas por EE.UU., explicó Weisenfeld, quien agregó que un aspecto importante es la evaluación por parte de ingenieros de las estructuras de las viviendas que siguen en pie para determinar si son habitables o pueden ser reparadas fácilmente.
EE.UU. financia 47.500 casas temporales y los estudios técnicos de 170.000 viviendas, de las que el 46 por ciento ha resultado ser "habitable inmediatamente" y el 23 por ciento necesita reparaciones que pueden ser acometidas "en días", dijo el responsable de Usaid.
"Es una sorpresa muy agradable. No nos podíamos imaginar que un número tan alto de viviendas iba a ser habitable", afirmó.
"Se trata del 69 por ciento de las viviendas", agregó Weisenfeld.
En algunos casos, las viviendas pueden ser reparadas con tan sólo 300 dólares, aunque la media de recursos necesarios asciende a unos 1.000 dólares, explicó.
"Llevar a cabo eso y hacer que la gente vuelva a sus casas formará parte de un gran esfuerzo en las próximas semanas", señaló, aunque reconoció que será una tarea difícil, pues se calcula que el terremoto desplazó a 1,5 millones de ciudadanos.
Según Weisenfeld, en torno a 7.000 familias han regresado a casas "verdes", aquellas clasificadas como habitables inmediatamente por los ingenieros, a los que se suman los 5.000 viviendas temporales.
"12.000 es una cifra importante, pero hay una necesidad abrumadora y tenemos que movernos realmente más rápido" para proporcionar viviendas a todos los damnificados, afirmó.
"Nadie puede decir que estamos satisfechos" con lo logrado seis meses después del sismo, aunque en lo que se refiere a la respuesta humanitaria "hay éxitos que resaltar", señaló, como la ausencia de un gran brote de enfermedades gracias a las vacunas que se distribuyeron.
"En cuanto al camino que tenemos por delante y la respuesta a los desplazados nadie puede decir que estamos satisfechos", destacó Weisenfeld, quien subrayó, no obstante, que "los obstáculos realmente son tremendos", y la mayoría tiene que ver con el terreno, concretamente con la limpieza de escombros y los derechos y títulos de propiedad del suelo, indicó.
De momento solamente hay un lugar donde depositar los escombros, aunque se ha identificado entre 7 y 10 potenciales depósitos, dijo.
El responsable del grupo de trabajo de Haití de Usaid recordó que el eliminar los escombros de la zona cero tras los atentados del 11-S requirió un año y medio, pero la cantidad de material que tiene que ser removido en Haití es mucho mayor.
Solamente EE.UU. ha eliminado 750.000 metros cúbicos en Haití, y ha desembolsado 10 millones para pagar a haitianos para estas tareas.
Las prioridades para la reconstrucción se centran en la agricultura, la salud, la energía, la seguridad y las infraestructuras, pero también en la estabilidad económica y política, para la cual serán cruciales las elecciones del 28 de noviembre.
Todos los estudios apuntan a "desafíos logísticos enormes" para la celebración de los comicios, pero a "algo que puede llevarse a cabo", señaló Weisenfeld.