La dimisión de Carlos Pascual como embajador de Estados Unidos en México responde a una "decisión personal" del diplomático, que no quería "ser una distracción" para una de las relaciones bilaterales más importantes de Washington, reiteró hoy el Departamento de Estado.
En su rueda de prensa diaria, Mark Toner, portavoz en funciones del Departamento de Estado, recalcó que tal y como dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el sábado en el comunicado en el que anunció la dimisión del diplomático, Pascual no quería obstaculizar la agenda bilateral.
"Él tomó una decisión personal. Como dijo en el comunicado, no quería ser una distracción para lo que es una de nuestras relaciones bilaterales más importantes", explicó Toner.
El embajador, al que el presidente mexicano, Felipe Calderón, ha criticado abiertamente tras las filtraciones a WikiLeaks, comunicó su decisión a Clinton el mismo sábado, según el portavoz.
Toner recalcó que Pascual "contó todo el tiempo con el apoyo de la secretaria y obviamente del presidente", de EE.UU., Barack Obama.
"Consideramos que ha logrado muchísimo en su papel" de jefe de la legación estadounidense en México, agregó.
Toner se negó a caracterizar la decisión de Pascual.
Calderón sugirió este mes en declaraciones al diario The Washington Post que las filtraciones de WikiLeaks habían dañado las relaciones bilaterales y que podrían llevarlo a suspender la colaboración con Pascual.
El presidente mexicano destacó en particular en sus declaraciones al periódico un cable diplomático en el que se señalaba que los militares mexicanos tienen "aversión" al riesgo.
Respecto a Pascual, Calderón dijo al diario que la confianza "es difícil de construir y muy fácil de perder".
El mandatario se refería, según el diario, a un cable firmado por Pascual que describía cómo la Armada mexicana capturó a un cabecilla del narcotráfico después de que funcionarios estadounidenses les entregasen información de inteligencia "sobre la que no tomó medidas el Ejército".
Preguntado si Pascual es una víctima de la filtración de miles de cables diplomáticos estadounidenses a WikiLeaks, el portavoz del Departamento de Estado señaló que Washington ha reconocido que "es un periodo difícil" para el Gobierno de EE.UU. y que la publicación de informaciones clasificadas hace el trabajo "más difícil".
"Pero al mismo tiempo pedimos a nuestras embajadas que nos proporcionen evaluaciones francas y eso va a continuar", dijo.
El sábado, Clinton explicó en un comunicado que ella y el presidente Obama han aceptado la dimisión de Pascual "con gran renuencia" y alabó el trabajo del diplomático en México.
Pascual permanecerá durante un tiempo en México para ayudar a organizar "una transición ordenada" en el nombramiento de un nuevo representante diplomático antes de asumir sus nuevas responsabilidades en el Departamento de Estado.