Estados Unidos instó hoy a todos los egipcios a mantener la calma después de que miles de manifestantes salieran a la calle para pedir la renuncia del presidente Hosni Mubarak, aunque considera que el Gobierno de ese país es "estable".
En declaraciones a los medios tras reunirse en el Departamento de Estado con la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton indicó que el Gobierno estadounidense está "observando de cerca" los acontecimientos en Egipto.
"Apoyamos los derechos fundamentales de (la libertad de) expresión y de reunión para todas las personas, y urgimos a todas las partes a mantener la calma y abstenerse del uso de la violencia", señaló la jefa de la diplomacia estadounidense.
"Pero nuestra valoración es que el Gobierno egipcio es estable y está estudiando vías para responder a las necesidades y los intereses legítimos de los ciudadanos egipcios", afirmó.
Miles de manifestantes de todas las corrientes políticas tomaron hoy el corazón de El Cairo en un hecho sin precedentes en Egipto, gobernado por el presidente Hosni Mubarak desde 1981.
Desde primeras horas de la mañana decenas de personas se fueron concentrando en diversos puntos de la capital respondiendo a una convocatoria que nació en internet coincidiendo con la caída del presidente tunecino, Ben Ali, el pasado 14 de enero tras un mes de protestas.
Los grupos de manifestantes que se habían concentrado en distintos puntos de la ciudad se fueron juntando hasta formar un nutrido grupo que marchó hacia la plaza Tahrir entre cánticos de "libertad" y "que se vaya Hosni Mubarak, que se vaya Habib Al Adly", ministro del Interior.
La manifestación transcurrió de forma tranquila con la excepción de algún enfrentamiento puntual, como cuando unos cuantos ciudadanos intentaron caminar hasta el Parlamento y la policía los hizo retroceder con gases lacrimógenos y chorros de agua a presión.
La jornada se saldó con 25 detenidos, quince de ellos miembros del movimiento de los Hermanos Musulmanes y los otros diez de diferentes fuerzas políticas, según fuentes de seguridad.
La protesta tuvo también eco en las otras grandes ciudades egipcias como Alejandría, Assiut, Ismailía, Al Minia y Port Said.