El Gobierno estadounidense negó hoy las acusaciones de un funcionario iraní de estar detrás del atentado que causó 19 muertos y 80 heridos en una mezquita en la ciudad de Zahedan, en la frontera con Afganistán y Pakistán.
En Estados Unidos "no patrocinamos ninguna forma de terrorismo en Irán", subrayó el portavoz del Departamento de Estado Ian Kelly, que condenó el atentado.
El ataque, ocurrido ayer poco después del atardecer en la mezquita Amir al Mohini cuando los fieles se preparaban para la oración vespertina ha sido considerado el más sangriento de los últimos 15 años en Irán.
Según un portavoz de la oficina del gobernador de la provincia meridional iraní de Sistán-Baluchistán, la policía ha arrestado a tres sospechosos "reclutados por Estados Unidos" por su relación con el atentado.
Sistán-Baluchistán es uno de los principales centros de tráfico de droga en Asia Central.
Poco después de las palabras de Kelly, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, emitió una declaración en la que condenó hoy "de manera enérgica" esta acción terrorista.
"El pueblo de Estados Unidos ofrece sus más profundas condolencias a las víctimas y a sus familiares", dijo Gibbs.
"No hay causa que justifique el terrorismo, y Estados Unidos lo condena en cualquier forma, en cualquier país y contra cualquier pueblo", añadió.
Kelly subrayó por su parte el compromiso de Estados Unidos para "continuar trabajando con la comunidad internacional para intentar prevenir cualquier ataque contra civiles inocentes en cualquier parte del mundo".
Washington y Teherán están enfrentados por el programa de desarrollo nuclear iraní.
Irán acusa desde hace años a Washington de haber financiado las actividades del grupo extremista suní "Yundulah" (Ejército de Alá), que actúa en la incontrolada frontera con Afganistán y Pakistán y que tiene vínculos con el movimiento radical talibán.