El presidente estadounidense, Barack Obama, mostró hoy al rey jordano Abdalá II su respaldo político y económico a las reformas puestas en marcha en Jordania para atender las movilizaciones sociales que se han extendido por Oriente Medio.
Los dos mandatarios se reunieron hoy en el Despacho Oval, en la Casa Blanca, en lo que supone el primer encuentro desde que comenzaron en enero pasado las protestas populares en los países árabes, y que han provocado una transformación completa del panorama político en naciones como Egipto y Libia.
En el encuentro se abordaron otras cuestiones, como el conflicto entre israelíes y palestinos, y tanto Obama como Abdalá coincidieron en la necesidad de que ambas partes retomen el diálogo de paz y lleguen a una solución "justa y equitativa", como dijo el presidente estadounidense.
Pero el principal tema de fondo de la reunión fue la transformación social que se está produciendo en los países árabes y que, según reconoció Obama, responden a las "aspiraciones de la gente joven de determinar su propio futuro, obtener una educación, un trabajo y poder dar sustento a su familia".
"Y esto -dejó claro Obama tras el encuentro- supone que se tendrán que rehacer algunas de las viejas estructuras que están frenando sus posibilidades de progresar".
A finales de abril, el rey jordano anunció la creación de un comité real con el objetivo de introducir enmiendas a la Constitución y abordar reformas políticas, como medida para calmar los ánimos de los manifestantes, que se echaron a la calle inspirados por las revueltas en Egipto y Túnez.
En Jordania, los manifestantes piden el establecimiento de una monarquía constitucional, que implicaría una reducción de las prerrogativas del rey como la designación del jefe del Gobierno y de los ministros.
Hoy, Barack Obama celebró las reformas en las que se ha embarcado el monarca, y dijo sentirse "confiando en que si se avanza en esta dirección será algo bueno para la seguridad y estabilidad de Jordania, pero también para la prosperidad económica de su pueblo".
Obama dejó claro que EE.U.U "apoya" estas reformas, no sólo desde un punto de vista político, sino también económico.
Así, anunció la "movilización de varios cientos de millones de dólares a través de la OPEC", que servirán de garantía para impulsar una inversión de unos 1.000 millones de dólares en desarrollo económico en Jordania.
Además, en un intento de paliar el efecto de los altos precios de los alimentos y las materias primas, que está perjudicando a los más desfavorecidos, Obama dijo que EE.UU. proveerá a Jordania 50.000 toneladas métricas de trigo.
Todas estas medidas, dijo el mandatario estadounidense, "ayudarán a estabilizar el coste de vida de manera que los jordanos puedan hacer frente día a día a su situación y sentar las bases para que las reformas económicas en marcha favorezcan el desarrollo".
"Estamos felices de ser un aliado de Su Majestad en este asunto", dijo Obama, quien reconoció que los dos países tienen una "larga amistad y una gran cooperación" en numeros asuntos, como en la lucha antiterrorista.
El rey Abdalá, por su parte, agradeció el "tremendo apoyo" que ha mostrado EE.UU., tanto desde el punto de vista económico como "realmente presionando de manera agresiva para que salgan adelante las reformas en nuestro país".
Con la reunión de hoy, Obama abre una semana de dedicación casi exclusiva a Oriente Medio.
El jueves, el presidente estadounidense tiene previsto pronunciar en el Departamento de Estado un discurso sobre Oriente Medio en el que abordará los procesos de cambio en Oriente Medio mediante manifestaciones pacíficas.
Según ha adelantado la Casa Blanca, Obama subrayará el ejemplo de estos procesos frente al modelo que representaba el líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, muerto en una operación de comandos estadounidenses en Pakistán el pasado día 1.
El viernes Obama recibirá en la Casa Blanca al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el domingo hablará ante la conferencia anual del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense Israelí (AIPAC), el principal grupo de presión judío en EE.UU.