Estados Unidos urgió hoy a Pakistán a "hacer más" en la lucha contra el terrorismo, al referirse a los atentados en los que perecieron ayer al menos 58 personas en Afganistán y cuya autoría se ha atribuido el grupo Lashkar- e-Jhangvi.
"No hay indicios de que el ataque estuviese relacionado con divisiones sectarias en Afganistán", aseguró Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos en su rueda de prensa diaria.
Toner indicó que el grupo Lashkar-e-Jhangvi es "una organización terrorista extranjera aparentemente enfocada en ataques contra la minoría chií, responsable de muchos ataques dentro de Pakistán".
"Es una clara amenaza a ambos países. Es el tipo de organización a la que la secretaria Clinton se refería cuando visitó recientemente Pakistán para solicitar a Islamabad más colaboración para combatir esta clase de terrorismo extremista dentro de sus fronteras", agregó.
Por su parte, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, denunció hoy que el "atentado suicida sin precedentes contra el santuario chií fue planeado en Pakistán", en el que más de 130 personas resultaron heridas.
Los dos atentados se produjeron en las ciudades de Kabul y Mazar-i-Sharif coincidiendo con la jornada de Achura, una de las más importantes del calendario chií, y han suscitado el rechazo tanto de las autoridades del país como de los talibanes, que se han desvinculado de los hechos.
Además, Toner confirmó hoy que un ciudadano estadounidense resultó muerto en estos atentados, aunque no ofreció más precisiones porque la familia de la víctima había solicitado mantener la privacidad.
"No conocemos todos los detalles tras el planeamiento y ejecución de este ataque. Pero creemos que la amenaza que encaramos es demasiado importante. Por ello necesitamos una cooperación mayor, continua y sostenida coordinación entre Afganistán, Pakistán y la comunidad internacional", concluyó el funcionario estadounidense.
Los atentados, que obligaron a Karzai a cancelar una visita a Londres, se produjeron tras la conferencia celebrada el lunes en Bonn, en la que la comunidad internacional expresó su compromiso con el proceso de transición en Afganistán.