EE.UU. se opone a una solución de la crisis en Costa de Marfil que implique un reparto de poder entre el líder saliente, Laurent Gbagbo, y Alassane Ouattara, reconocido por la comunidad internacional como el presidente electo de ese país.
"Ninguna solución debe incluir un acuerdo de reparto de poder", dijo hoy el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en su rueda de prensa diaria, en la que volvió a exigir a Gbagbo que entregue pacíficamente el poder a Ouattara.
"Los resultados de las elecciones son claros. Nadie los disputa salvo el presidente Gbagbo y consideramos que, en pro del futuro de la democracia en Costa de Marfil y África Occidental, debería abandonar el poder", agregó el portavoz.
Crowley confirmó además que Washington ha señalado a Gbagbo que, si quisiera mudarse a EE.UU., estarían "preparados para discutir esta posibilidad" con él.
"Si él está interesado en venir a EE.UU. y, sinceramente, no hay indicación alguna de que sea así, nosotros lo sopesaríamos como una manera de resolver la actual crisis", explicó.
No obstante, "cualquier consideración con respecto a un viaje a EE.UU. tendría que tener en cuenta lo que ha ocurrido sobre el terreno en las últimas semanas", en cuanto a la violencia que se ha producido en Costa de Marfil después de las elecciones, mucha de la cual se ha desatado a instancias de Gbagbo, señaló.
"Todavía hay una oportunidad para una salida digna" del país para Gbagbo, dijo Crowley. "Nada le impide salir de Costa de Marfil" y EE.UU. considera "importante que salga pronto", porque la "ventana de esta oportunidad se está cerrando rápidamente", recalcó.
Gbagbo ha aceptado negociar "sin condiciones" una resolución pacífica de la crisis política y constitucional en que se encuentra el país, afirmó un comunicado de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO).
"(Gbagbo) también se ha comprometido a levantar inmediatamente el bloqueo que sus tropas mantienen alrededor del Hotel Golf de Abiyán, donde ha instalado su sede gubernamental temporal el presidente electo marfileño, Alassane Ouattara", dijo a los periodistas en Abuya el presidente de la Comisión de la CEDEAO, Victor Gbeho.
Según Gbeho, Ouattara, por su parte, "ha indicado su voluntad a asegurarle a Gbagbo una salida digna, a condición de que éste acepte el resultado de la segunda vuelta de las presidenciales (celebrada el pasado 28 de noviembre) tal como fue declarado por la Comisión Electoral Independiente (CEI) y certificado por la Misión de la ONU", en Costa de Marfil (ONUCI).
La CEDEAO envió el lunes a Abiyán a los presidentes de Cabo Verde, Pedro Pires; Benin, Yayi Boni y Sierra Leona, Ernest Koroma, para convencer a Gbagbo de que debía entregar el poder pacíficamente.
A la delegación de presidentes de la región occidental africana se unieron el primer ministro keniano, Raila Odinga, como enviado especial de la Unión Africana para la crisis marfileña, y también Gbeho.
En una rueda de prensa anterior en Abuya, el presidente nigeriano y actual titular de turno de la CEDEAO, Goodluck Jonathan, reiteró que el bloque de 15 países africanos podría utilizar la fuerza para retirar a Gbagbo si éste no accedía a entregar el poder.
Por su parte, Odinga, dijo que una "solución keniana" (que Gbagbo y Ouattara compartan el poder) no se encuentra en la mesa de discusiones como parte de los esfuerzos para resolver la crisis marfileña, con lo que comparte la opinión de EE.UU.