El Gobierno de Estados Unidos sopesa exigir que todos los automóviles que circulan en el país tengan una nueva tecnología de frenos para evitar problemas de aceleración como los que han aquejado a los autos de Toyota.
Así lo indicó hoy el secretario de Transporte de EE.UU., Ray LaHood, durante una audiencia ante el Senado sobre la llamada a revisión de 8,5 millones de automóviles de Toyota, aunque dijo que el Gobierno aún no ha tomado una decisión al respecto.
"Lo estamos estudiando... creemos que es un buen dispositivo de seguridad y estamos tratando de determinar si deberíamos recomendarlo", dijo LaHood ante el Comité de Comercio del Senado.
LaHood explicó que esta tecnología deberá garantizar que el vehículo frene cuando se activan simultáneamente los pedales de aceleración y de freno.
En respuesta a preguntas del senador demócrata Jay Rockefeller, LaHood dijo que el Gobierno de Washington estudia recomendar el sistema para todos los vehículos que circulan en EE.UU., no sólo para los modelos de Toyota.
Ese sistema de frenos al que se refirió LaHood, ya disponible en muchos vehículos en todo el mundo, tiene como objetivo desactivar el pedal del acelerador cuando se presiona el freno.
Una vez instalado el sistema, éste frenaría el vehículo cuando ambos pedales son presionados.
Toyota ha comenzado a instalar el sistema en los modelos Camry, Lexus y Avalon, y la empresa japonesa ha dicho que también piensa instalarlo en la serie de Tacoma, Venza y Sequoia.
Varios líderes del Congreso y expertos del sector creen que fallos en el sistema electrónico de los automóviles pudieron haber contribuido a los problemas de aceleración y de freno en algunos modelos de Toyota.
Tres comités del Congreso de EE.UU. investigan la crisis de seguridad de Toyota y la respuesta del Gobierno a esa crisis, en particular de la Administración Nacional para la Seguridad en las Carreteras (NHTSA), que depende del departamento de Transporte.
Se prevé que en su comparecencia de hoy ante el Congreso, los ejecutivos de Toyota vuelvan a defender las medidas que ha tomado la empresa para corregir los problemas de aceleración no intencionada en sus vehículos y para recuperar la confianza de los consumidores.
La empresa mantiene que los problemas de aceleración se debieron a problemas con los pedales de aceleración y no a posibles fallos en el sistema electrónico de los automóviles.
Así lo volvió a expresar hoy en su testimonio adelantado a los medios Takeshi Uchiyamada, vicepresidente ejecutivo de Toyota.
Sin embargo, Uchiyamada aseguró que Toyota continuará investigando el origen de los problemas y si existe la posibilidad de que falle el sistema de controles de los vehículos.
Por su parte, también en un testimonio adelantado a la prensa, el presidente de Toyota para América del Norte, Yoshimi Inaba, reiteró las disculpas por la llamada a revisión de millones de vehículos, iniciada en octubre de 2009, y prometió responder con más eficacia a las quejas de los consumidores.
"Nos queda claro que no escuchamos con la debida atención ni respondimos con la rapidez que debimos hacerlo", dijo Inaba en su testimonio.
Inaba dijo que el comité que supervisará la calidad de los vehículos -uno de los cambios anunciados por Toyota la semana pasada para impedir más llamadas a revisión en el futuro- será encabezado por Rodney Slater, ex secretario de Transporte de EE.UU.