Los gobiernos de EEUU y El Salvador acordaron hoy formar un "grupo de trabajo" para consensuar un plan de acción conjunta contra la pobreza y el crimen organizado en la región centroamericana.
Tras una reunión con el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, reafirmó el compromiso de EEUU de ayudar a El Salvador en materia de seguridad y desarrollo económico, por lo que ha girado instrucciones para la creación de ese grupo de trabajo.
"He valorado mucho la oportunidad de discutir muchos asuntos de importancia para El Salvador y Estados Unidos con el presidente" Funes, dijo Clinton en declaraciones a la prensa, al referirse a sus previos encuentros con el mandatario salvadoreño.
Clinton señaló que como prueba del compromiso de EEUU con El Salvador, ambos países lanzaron la semana pasada la llamada "Iniciativa Puente" (BRIDGE, en inglés), que busca fortalecer las inversiones para el desarrollo y el crecimiento en ese país.
Clinton consideró que la instalación de la embajadora de EEUU en El Salvador, Mari Carmen Aponte, que presentó sus cartas credenciales ayer martes, ayudará a remangarse y "trabajar sobre todos los asuntos que hemos discutido hoy".
"Espero que profundicemos y ampliemos nuestra alianza en los meses venideros", dijo la jefa de la diplomacia estadounidense.
A su turno, Funes aseguró que durante el encuentro bilateral se identificaron las "dos apuestas estratégicas" de combatir el narcotráfico y todas las manifestaciones del crimen organizado y reducir "la pobreza, la marginalidad y la exclusión social".
En ese sentido, agregó que regresa mañana a El Salvador "altamente complacido" porque Clinton ordenará la creación de un "grupo de trabajo" para elaborar, junto con las autoridades salvadoreñas y del resto de Centroamérica, un plan de acción "con metas fijas y con recursos".
Ninguno de los dos tomó preguntas de los periodistas.
Sin embargo, en declaraciones a la prensa a la salida del Departamento de Estado, Funes señaló que durante la reunión con Clinton también se tocaron temas como la reintegración de Honduras al sistema interamericano, su próximo viaje a Cuba y, sobre todo, la urgencia de que EEUU aumente su ayuda a la región.
"Si EEUU quiere combatir la delincuencia organizada en la región pero también reducir los flujos migratorios que a diario se dan hacia los EEUU, entonces la mejor forma que puede hacer eso es ayudándonos a reducir la pobreza", manifestó Funes.
Para Funes, si bien es urgente combatir el crimen organizado, "el principal enemigo es la pobreza, la marginalidad, la exclusión social que es la que crea el terreno fértil" para que Centroamérica sea puente o mercado del narcotráfico y propicie también la expulsión de migrantes.
El mandatario dijo que le comunicó a Clinton la necesidad de "un mayor apoyo tanto técnico como financiero" para fortalecer a la policía salvadoreña y para "superar la fragilidad de las instituciones dedicadas al combate de la delincuencia y el crimen organizado".
Funes reiteró su queja de que el gobierno mexicano absorbe la mayoría de los fondos de la Iniciativa Mérida contra el narcotráfico y el crimen organizado, pese a que "el teatro de operaciones de los carteles de la droga es Centroamérica", en concreto la frontera sur de México y la frontera de Guatemala con Honduras y El Salvador.
El mandatario salvadoreño calculó que un eventual Plan Mérida para Centroamérica necesitaría al menos 900 millones de dólares y que, en todo caso, "EEUU puede contribuir con lo que pueda".
Funes insistió en que no vino a Washington a pedir "cantidades concretas" pero enfatizó la necesidad de una "mayor asignación de recursos y un mayor involucramiento del Gobierno de EEUU", sobre todo en materia de capacitación y fortalecimiento de la policía y la fiscalía.
Durante su visita relámpago a Washington, Funes también se reunión con líderes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y prevé regresar mañana temprano a El Salvador.
No ha trascendido el contenido de estos encuentros.
Del domingo al miércoles, hará la que se considera la primera visita de un mandatario salvadoreño a Cuba desde 1959, en la que prevé reunirse con el presidente Raúl Castro.