Las tropas estadounidenses ingresaron ayer en la ciudad sagrada de Nayaf, en el centro de Irak, después de combatir con elementos leales a Bagdad e impulsadas por un edicto de un líder chiíta local que instaba a la población a interferir con los invasores.
Varios oficiales estadounidenses dijeron que creen que la mayoría de los paramilitares Fedayines, muy leales al presidente iraquí, Sadam Hussein, habían abandonado las armas y huido, aunque algunos de ellos todavía seguían dando batalla.
"Idealmente, los mataríamos a todos", dijo a Reuters el coronel estadounidense Joseph Anderson, un comandante de brigada de la 101ra. División Aerotransportada. "Pero si cambian de idea y prefieren huir no podemos hacer mucho al respecto".
Los militares estadounidense dijeron que el clérigo musulmán chiíta, el gran ayatola Ali al-Sistani, quien en el pasado estuvo bajo arresto domiciliario por decisión del gobierno, ordenó a la población local en una "fatwa" (edicto) que no interferiera con las tropas invasoras lideradas por Estados Unidos.
Sin embargo, esto fue negado por el gran ayatola. Hace sólo una semana, un corresponsal de Reuters en Bagdad vio una "fatwa" emitida por Sistani que todavía estaba colocada en la puerta de una mezquita chiíta de la capital en la que decía que los iraquíes "están unidos ante cualquier invasión".
El ministro de Información de Irak, Mohammed Saeed al-Sahaf, dijo que los chiítas se mantendrían leales a Hussein. Nayaf, ubicada 160 kilómetros al sur de Bagdad, es uno de los centros religiosos más importantes de Irak. Alberga la famosa mezquita de Alí , con su cúpula dorada, reverenciada por los musulmanes chiítas.
El templo contiene la tumba del Imán Alí bin Abi Talib -primo y yerno del profeta Mahoma-, así como valiosos tesoros culturales. El sitio es destino obligado de miles de peregrinos todos los años. Varios soldados estadounidenses dijeron que habían volado una estatua de Sadam Hussein en el centro de Nayaf.