El abogado de Pablo Ibar, el único español en el corredor de la muerte en Estados Unidos, expresó hoy su convencimiento de que el juez se "equivocó" al rechazar la repetición del juicio en el que su cliente fue condenado a muerte en 2000.
"El fallo del juez está equivocado", declaró a Efe el abogado Benjamin Waxman en referencia a las 48 páginas que el magistrado entregó este lunes a las partes para informarles de que desestimaba el recurso presentado por la defensa para que se anulara y repitiera el juicio a Ibar.
Waxman, profundamente "decepcionado" con la decisión del juez Jeffrey R. Levenson, reafirmó hoy su decisión de apelar ante una instancia superior.
"Es incuestionable que apelaremos" ante el Tribunal Supremo de Florida, resaltó.
La decisión de Levenson en un tribunal de Fort Lauderdale, norte de Miami, resultaba clave para el futuro del español, que lleva 17 años en prisión -11 de ellos en el corredor de la muerte- por el asesinato de tres personas en 1994 en Florida.
Uno de los argumentos expuestos por el juez que más llama la atención es el relacionado con la fiabilidad de las imágenes grabadas por una cámara de seguridad en el momento de los hechos y que fueron claves para condenar a Ibar a la pena capital, ante la ausencia de pruebas físicas que le vincularan a los crímenes.
Después de que fuera condenado, y para apoyar el recurso interpuesto por la defensa en el que pedía que se repitiera el juicio, en 2009 testificó ante Levenson el experto facial británico Raymond Evans.
Evans afirmó entonces que las imágenes eran demasiado borrosas y que no se podía concluir que la persona que aparece en ellas fuese Ibar.
Apuntó incluso que la grabación jamás se habría aceptado en Gran Bretaña como prueba en un juicio.
Al respecto, el juez dice en su escrito al que tuvo acceso Efe que el experto facial no afirmó que se pudiera descartar que el individuo fuera Ibar, por lo que da por válidas las imágenes como prueba incriminatoria.
El experto facial concluyó que la "calidad del vídeo era tal que no podía hacerse una identificación positiva" del autor del crimen -explica el juez en su decisión-, pero también "admitió que no podía descartar que el acusado fuese el asesino captado en el vídeo".
Además, Levenson rechaza considerar como válida la confesión, también en 2009, del abogado de oficio que defendió a Ibar durante el juicio, Kayo Morgan.
Morgan confesó entonces ante Levenson que había cometido graves errores durante todo el proceso de la defensa de su cliente.
Admitió que su defensa fue muy deficiente porque atravesaba un complicado periodo personal debido a los problemas de su esposa, que era drogadicta, y a su mala salud, con continuos cuadros depresivos y "neumonía, insomnio, asma, bronquitis y fatiga", entre otras enfermedades que citó durante su comparecencia.
Sin embargo, el magistrado escribe en su escrito: "La Corte encuentra que el acusado ha sido incapaz de probar deficiencia en el ejercicio de la defensa (de Morgan) o que (ésta) haya resultado en un perjuicio (para él)", por lo tanto "esta reclamación debe ser denegada".
La línea argumental de que "a Ibar le fueron negados sus derechos constitucionales a contar con una asistencia legal eficaz", prosigue el juez, "erró" al establecer que "había un campo científico generalmente aceptado para identificación facial o que Evans fuese un experto en dicho campo".
Sobre esta afirmación, Waxman calificó de "interesante" que el juez no considere "concluyente" la confesión del abogado de oficio para determinar si Ibar contó o no con una defensa apropiada.
Contar con una defensa apropiada "es un objetivo estándar (en el procedimiento judicial estadounidense) y la opinión incluso del abogado defensor de su propia actuación no es concluyente", resumió contrariado el abogado.
Ibar, de padres vascos emigrados en los años 70 a Estados Unidos, está preso en un penal de Rainford, en Starke (Florida), desde que en 2000 fue condenado a la pena capital por el triple crimen de Casimir Sucharsky, dueño de un club nocturno, y de dos mujeres, Sharon Anderson y Marie Rodgers.