La Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica ha decidido cambiar su césped natural, considerado como uno de los mejores de Centroamérica, por uno artificial que le generará ingresos adicionales por conciertos y alquiler, y con la que dejará en el pasado los partidos suspendidos por lluvias.
La Liga, uno de los equipos 'grandes' de Costa Rica con veinticuatro títulos locales en su historia, jugará el próximo domingo ante la Universidad su último partido en la cancha natural del estadio Alejandro Morera Soto, que en algún momento fue comparada con una mesa de billar por su excelencia.
El club, que ha sufrido problemas económicos en los últimos años, anunció que a partir del 23 de noviembre se comenzará a instalar un césped sintético "de última generación".
De esta forma, Alajuelense se une a la urgencia casi generalizada de generar recursos frescos a los golpeados presupuestos de los equipos costarricenses y que comenzó en el 2004 con la instalación de la cancha artificial en el Estadio Ricardo Saprissa, en San José.
Con la gran ventaja de que puede utilizarse las 24 horas del día sin sufrir daños, el terreno de juego del Saprissa ha sido usado desde entonces para alquiler de equipos aficionados, entrenamientos de ligas menores y del equipo mayor, además de los partidos oficiales del Saprissa y la selección de Costa Rica.
Pero también ha funcionado para actividades extra fútbol como conciertos masivos, actividades religiosas, competencias de motocross y hasta un torneo de los enormes y pesados vehículos llamados 'Monster Trucks', que no podrían realizarse en una cancha natural.
La grama del Saprissa revolucionó el ligamen entre la parte comercial y la futbolística en Costa Rica, y aunque al inicio hubo algunas dudas de la prensa, jugadores y algunos directivos por el supuesto riesgo de lesiones, hasta el momento ningún futbolista se ha visto afectado.
El Brujas, que actualmente es uno de los líderes del torneo costarricense, también estrenó una grama sintética este año y allí ya realizó un concierto, mientras existen proyectos similares en al menos dos clubes.
La idea del Alajuelense sigue ese mismo patrón, como lo indicó en su página de internet: "este es un gran paso que da la directiva, ya que desde hace mucho tiempo se estaba gestionando hacer el cambio con el fin de que el club tenga mayores beneficios tanto en lo deportivo como en lo comercial".
Para los más románticos, que vieron nacer en 1942 y crecer a través de los años la cancha natural del Morera Soto, la directiva venderá porciones del césped como recuerdo.
La nueva cancha, valorada en cerca de 800.000 dólares y que estará lista como máximo en marzo próximo, tiene certificación de la FIFA, por lo que podrá ser utilizada por la selección de Costa Rica para partidos oficiales.
Según indicó el gerente general del Alajuelense, Jorge Araneda, "este es un gran paso hacia el desarrollo y el beneficio de la parte económica del club".
La instalación de este terreno de juego es posible gracias a un convenio del club con una empresa especializada en ese tipo de trabajos, mediante el cual los ingresos por el alquiler de la cancha serán repartidos entre las partes.
El proyecto también incluye instalar cuatro canchas de fútbol más pequeñas en los alrededores del Estadio Morera Soto que serán alquiladas al público y utilizadas por las ligas menores del club para entrenar.
Costa Rica es un país tropical donde las lluvias son constantes durante casi todo el año, pero en invierno las canchas sufren la inclemencias del tiempo y es usual que se suspendan partidos por esa causa.