El alemán Thomas Dold ganó hoy por sexta vez consecutiva el ascenso a pie del Empire State Building, una carrera en la que cientos de personas compiten cada año, desde 1978, por hacerse con la cima del rascacielos más alto de Nueva York.
La agrupación deportiva New York Road Runners (NYRR), organizadora de la prueba, anunció que este deportista, de 26 años y natural de Stuttgart, se impuso a más de cuatrocientos participantes en esta popular carrera después de haber ascendido las 86 plantas que llevan hasta el mirador del Empire State en 10 minutos y 10 segundos.
Este tiempo mejora en seis segundos la marca que logró el año pasado, pero no es la mejor, ya que está cuatro segundos por encima de su ascenso más rápido, logrado en una competición anterior.
Además, es el primer competidor que logra seis victorias, aunque hay otros dos corredores que acumulan también cinco primeros puestos en esta peculiar carrera por las entrañas de uno de los edificios más emblemáticos de la Gran Manzana.
Entre las mujeres que participaron en esta 34 edición venció Alice McNamara, una australiana de 24 años que era la primera vez que competía y logró encaramarse al rascacielos y subir los 1.576 escalones que incluye el ascenso en 13 minutos y 3 segundos.
El punto de encuentro para iniciar la subida a este rascacielos es la entrada del edificio, donde los participantes se preparan para ascender a través de unos escalones que sólo pueden dar cabida a dos personas al mismo tiempo.
Otra de las principales dificultades que los corredores suelen afrontan en esta competición es el dolor de oídos producido por el cambio de altitud que se produce durante la ascensión a la cima.
Además de tener que subir 86 pisos a todo correr, los participantes más rápidos se enfrentan al complicado reto de adelantarse a la masa que se apretuja para acceder al rascacielos y ascender todas las escaleras sin ventanas que llevan al mirador.
Con un total de 102 plantas y 381 metros de altura, el edificio, ubicado en la Quinta Avenida a la altura de la calle 34 de Manhattan, cuenta con 1.860 escalones que llegan hasta su último piso, aunque la carrera termina en el mirador que hay un poco antes, en el piso 86, y desde el que hoy se podía disfrutar la imagen de la ciudad cubierta de nieve.