Uruguay culminó 2009 con un protagonista indiscutible: José "Pepe" Mujica, el ex guerrillero tupamaro preso durante más de una década bajo la dictadura militar que en 2010 asumirá como el presidente de más edad y el más votado en la historia republicana del país.
La victoria en las elecciones generales que se disputaron a doble vuelta de este campesino de 74 años marcó un agitado año político que Uruguay vivió en continua campaña electoral en busca del sucesor del presidente socialista Tabaré Vázquez.
Al final, el izquierdista Frente Amplio (FA) renovó su mandato presidencial y su mayoría parlamentaria por segunda legislatura consecutiva y gobernará hasta 2015 bajo la dirección de Mujica.
La popularidad y simplicidad del vencedor calaron más en el electorado que el temor a su pasado como guerrillero en armas contra gobiernos democráticos y dictatoriales del país en los años 60 y 70.
El camino de Mujica a la presidencia, que asumirá el próximo 1 de marzo, comenzó a finales de 2008, cuando resultó elegido candidato oficial durante el congreso nacional del FA, una heterogénea coalición de izquierdas en la que conviven desde comunistas hasta demócratas cristianos.
Esta elección se produjo pese al rechazo explícito del presidente Tabaré Vázquez, que prefería como candidato a su ex ministro de Economía, Danilo Astori, un tecnócrata socialista moderado.
Tras una áspera campaña interna, el ex guerrillero se alzó con las primarias, el veterano político hizo gala de su pragmatismo y ofreció la vicepresidencia y la responsabilidad en todos los asuntos económicos del hipotético gobierno a Astori, que aceptó tras unas duras negociaciones.
Ante ellos, el derechista Partido Nacional (PN) dispuso una candidatura compuesta por el ex presidente neoliberal Luis Alberto Lacalle (1990-1995) y Jorge Larrañaga.
El histórico Partido Colorado (PC), en horas bajas tras haber gobernado Uruguay durante 170 años, buscó su resurgimiento de la mano del abogado Pedro Bordaberry, hijo del ex presidente devenido en dictador Juan María Bordaberry, y del ex futbolista Hugo de León.
La primera vuelta electoral, disputada el 25 de octubre, dejó a Mujica a las puertas de la presidencia con el 48 por ciento de los sufragios y la mayoría en ambas cámaras de Parlamento, un buen resultado pero insuficiente para proclamarse presidente.
El PN, pese a perder votos, fue la segunda fuerza más votada con el 28 por ciento de los sufragios, mientras que el PC, que duplicó sus resultados respecto a las elecciones de 2004, llegó al 17 por ciento.
El mano a mano final se saldó con el triunfo holgado de Mujica con el 53 por ciento de los votos frente a Lacalle, que sumó el 43.
El último tramo de campaña se vio sacudido por el extraño caso del enorme arsenal que la policía encontró en la vivienda de un oscuro contable, Saúl Feldman, que murió tras mantener por más de 18 horas un tiroteo con la policía después de haber asesinado a un agente.
Nada más conocerse los primeros detalles del caso, que conmocionaron a la opinión pública, dirigentes del PC y del PN trataron de vincular, sin pruebas, las armas de Feldman con dirigentes del FA y con el propio Mujica.
Esa estrategia terminó golpeando más a sus promotores y pronto fue abandonada, mientras las investigaciones sobre cómo ese hombre pudo acumular más de 700 armas de fuego, granadas de guerra e ingente munición siguen su curso.
La asunción de Mujica supondrá la despedida de la política, no se sabe si temporal o definitiva, del presidente Tabaré Vázquez, que concluirá su mandato con una popularidad superior al 70 por ciento y cuya labor al frente del Gobierno es alabada tanto por sus amigos como por sus enemigos.
De todas sus políticas la más reconocida ha sido el Plan Ceibal, que culminó su puesta en marcha en 2009 con la entrega gratuita de una computadora portátil a todos los estudiantes de primaria de los colegios públicos del país para impulsar la alfabetización y terminar con la brecha digital entre las diferentes clases sociales.
La salida de Vázquez abre también una pequeña esperanza para solucionar el conflicto desatado entre Uruguay y Argentina por la papelera Botnia y el corte desde hace tres años del principal puente fronterizo que une ambos países.
Las buenas relaciones de Mujica con el matrimonio Kirchner permiten alumbrar esa solución, a la espera de que el Tribunal de la Haya se pronuncie ya entrado 2010 sobre el asunto.