Con la detención preventiva del jefe de la Interpol México, Ricardo Gutiérrez Vargas, ya son cinco los altos mandos policiales arrestados en el país por sus presuntos nexos con el crimen organizado, cuando se cumple menos de un mes de la "Operación Limpieza".
La Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) anunció ayer el "arraigo" (detención preventiva) por 40 días de Gutiérrez Vargas, director general de Asuntos Policiales Internacionales e Interpol de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), equivalente en México al FBI estadounidense.
La Fiscalía no dio a conocer en su comunicado la razón por la que solicitó el arraigo de Gutiérrez Vargas, pero señaló que lo hace en el marco de "las investigaciones (...) con motivo de la 'Operación Limpieza' contra servidores públicos que dieron información reservada a personas no autorizadas".
Antes han sido detenidos y procesados altos mandos en puestos clave, como la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), la Agencia Federal de Investigaciones y la Policía Federal Preventiva (PFP), los principales mecanismos de combate al crimen.
En este caso están Fernando Rivera Hernández, director general adjunto a cargo de Inteligencia de la SIEDO, y Miguel Colorado González, coordinador general técnico del organismo, ambos acusados de filtrar información a los hermanos Beltrán Leyva, antes socios del cartel de Sinaloa y ahora aliados al poderosos cartel del Golfo.
También están bajo arraigo el ex jefe de la PFP Gerardo Garay y Rodolfo de la Guardia García, ex funcionario superior de la AFI, ambos detenidos en este mes, también en el marco de la "Operación Limpieza".
La purga en los altos mandos se da en el contexto de una espiral de violencia de los barones de la droga, varios de los cuales han sido detenidos y extraditados a EE.UU., pero han sido reemplazados rápidamente por otros líderes, como en el cartel del Golfo, en el que el lugar del capo Osiel Cárdenas es ocupado por Humberto Lazcano, temible fundador del grupo criminal "Los Zetas".
El desmembramiento de las cúpulas también ha dado lugar a guerras internas, tal es el caso del cartel de Tijuana en el que los siete hermanos Arellano Félix han sido detenidos o muertos.
Esa organización la dirige uno de sus sobrinos, a quien un sicario apodado "El Teo" le disputa a sangre y fuego el control de la banda.
El diagnóstico oficial sobre la corrupción en la Policía había tocado hasta ahora solo a los agentes municipales y estatales, a quienes el crimen organizado reclutó mediante sumas de dinero o amenazas, con el lema "plata o plomo".
La cruzada gubernamental contra la corrupción policial tiene en la mira a 152.000 agentes municipales (40% del total de los miembros en el país) y 203.000 de estatales (54%), que en algunos puntos han sido sustituidos por policías federales e integrantes del Ejército.
En este contexto, soldados del Ejército, la Marina y policías federales y estatales asumieron hoy el control de la seguridad en las calles del este de Tijuana, fronteriza con San Diego (EE.UU.), que está sumida en una ola de violencia por la acción de las bandas criminales.
La medida, anunciada por el alcalde de la localidad, Jorge Ramos, durará un mes y forma parte de un nuevo esquema de seguridad acordado por los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) para combatir la escalada criminal y capacitar de forma intensiva a cerca de 2.000 policías municipales.
La zona este de Tijuana es controlada por uno de los grupos criminales más sanguinarios del cartel de los hermanos Arellano Félix, liderado por el sicario Eduardo García Simental ("El Teo").
La medida tiene lugar un día después de que 14 personas fueron asesinadas en hechos atribuidos al crimen organizado en Tijuana.
En lo que va del año suman casi 650 las personas asesinadas en Tijuana en hechos relacionados con las bandas criminales, mientras que en todo el país la cifra supera los 5.000 muertos, según datos extraoficiales difundidos por la prensa mexicana.