El buen humor, el atajo del vicepresidente de Ecuador para resolver problemas


Atado hace doce años a una silla de ruedas, el vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno, un bromista irreverente y autor de varios libros, halló en la risa el analgésico para sus dolores y en el buen humor el mejor atajo para solucionar los problemas.


"Tenemos que trabajar muchísimo sobre la parte subjetiva del humor pues nadie es feliz si no siente que es feliz. Se puede desprogramar el cerebro y volverlo a programar con felicidad y alegría si éste ha perdido el rumbo", dijo Moreno en una entrevista con Efe.


Calificó de "pobre" el argumento de que no se es feliz porque se ha tenido momentos malos, en lugar de usarlos como experiencia para realzar los buenos y si es con humor, mejor aún.

 

Moreno sabe de dolor. Hace doce años recibió un disparo a quemarropa en un asalto que le dejó inválido y durante los primeros cuatro años no podía ni sentarse en la silla de ruedas. En ese entonces pensó que "hubiese preferido morir", confesó.


"Extraño mis piernas", dijo el viernes ante una audiencia de médicos, como parte de una serie de conferencias que imparte sobre el humor.


El vicepresidente era un buen deportista y le gustaba cabalgar, pero destacó la importancia del resto de su cuerpo y de no aferrarse a lo material para llegar al fin de los días ligero de equipaje.

 

Contó que estaba postrado en la cama tras el asalto cuando un amigo suyo acudió a su casa y acongojado le contó que tenía una novia que amaba muchísimo, pero que no podía casarse con ella porque su familia se oponía.


Moreno le recriminó el poner a su familia por delante de sus sentimientos hacia la mujer, a lo que su amigo contestó: ya, es que mi esposa y mis hijos no la quieren.


La risa de cinco minutos que le provocó el chiste de su amigo, recordó, le apaciguó ese dolor que tuvo cuatro años clavado en su cuerpo.

 

Se dio cuenta entonces, de que la risa era un analgésico más efectivo que los que le recetaban los médicos.


Fueron sus inicios en el mundo de la risa y pronto se convirtió en un gurú del tema, ideó casi 3.000 chistes, publicó 10 libros y comenzó a dar charlas que le resultaron muy rentables.


O sea, que económicamente se recuperó de la crisis en la que cayó por la invalidez y ratificó que aún en las circunstancias más difíciles de la vida se puede tener buen humor, es cuestión de actitud.

 

Al buen humor sumó la pasión, el amor y la decisión para hacer cosas "ahora", sin quedarse estancado en el pasado ni especulando sobre el futuro, dijo.


Creyente confeso, recordó que cuando era joven le pidió a Dios que le tuviera rodeado de bellas mujeres: lleva 35 años casado con Rocío González y tiene tres hijas, dijo al comentar con picardía que eso no era lo que tenía en mente al momento de la petición a Dios.


Se ríe de todo: del matrimonio, del Papa, de los enamorados, de la relación padres-hijos, de los amores y los desamores, pero siempre con respeto, humor fino sin un ánimo burdo ni grosero.


Su talante sereno, hablar pausado y su pinta seria, y el pequeño detalle de que es el vicepresidente del país, hacen que la audiencia se muera de risa cuando habla de "huevadas" o suelte un "hijo de puta" aquí y allá.


Moreno ve en el humor un atajo para solucionar los problemas porque "rescata el criterio de que debemos tomar las cosas con un poco menos de seriedad, un poco más de suavidad con la vida, ser un poco menos exigentes, más tolerantes, más amables, más respetuosos con los demás".


"No debemos ser esclavos nunca de los malos recuerdos, pensamientos malos, compañías o hábitos tóxicos", señaló al asegurar que el hombre es un ser de costumbres y "a ser feliz también se aprende".


Amar, ser solidario, aprender a perdonar "de verdad", son claves para el buen vivir, dijo Moreno, cuyo gobierno ha convertido al último viernes de cada octubre por decreto en el "Día Nacional de la Alegría y la Solidaridad".


"El humor cura los males del cuerpo y del alma" y tiene efecto analgésico, inmunológico y terapéutico, garantizó al subrayar que "nadie se cura si es que no piensa realmente que puede curarse".


A sus 57 años ratifica cada día que el "humor es fundamental en la vida" y piensa reirse hasta que a él le "falte una arruga para graduarse de pasa".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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