El canciller ecuatoriano, Fander Falconí, aseguró que el ingreso de su país en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) constituirá un impulso para la integración regional, en momentos en que el cambio de época se acentúa en los países latinoamericanos.
La ALBA se está constituyendo en un esquema de integración "que busca potenciar las ventajas comparativas de sus países miembros y, de esa manera, compensar las asimetrías existentes en la región", indicó Falconí, según un comunicado de prensa de la cancillería difundido hoy.
Ecuador, que ha permanecido como país observador, anunció su adhesión plena a ese organismo, que se concretará el próximo 24 de junio, durante una cumbre presidencial extraordinaria que se celebrará en Venezuela, según lo ha indicado el presidente de ese país, Hugo Chávez.
El canciller dijo que la integración de Ecuador en la ALBA "representa un avance hacia la consolidación y el respeto en las relaciones internacionales de la región, basadas en la solidaridad, la complementariedad, la paz".
En ese sentido, destacó que la "intensificación del diálogo político con este bloque de países se expresó, por ejemplo, en el papel que jugó, junto a Ecuador, en la derogatoria a la exclusión de Cuba del Sistema Interamericano de Naciones", en la última Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Además, Falconí expresó que el ingreso de Ecuador implica "otras ventajas" para ambas partes, sobre todo en el área agrícola, donde su país posee grandes recursos, así como por el proyecto de crear "una nueva matriz energética latinoamericana".
"Existen proyectos y nuevas opciones de complementariedad con la ALBA en materia energética, comercial, financiera, de cooperación para la educación, la salud, la tecnología, dando prioridad a la relación entre los países basados en la igualdad y en el bien común, así como en alianzas estratégicas y consensos", destacó Falconí.
Asimismo, recordó que en el campo financiero, Ecuador planteó la iniciativa de una "nueva arquitectura" en ese campo, que "derivó en la adopción del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE)", por parte de la ALBA.
Este sistema de pagos, dijo el canciller, agilizará las transacciones comerciales al permitir el pago de saldos entre exportaciones e importaciones entre los países miembros.
Además, señaló que los países que conforman la ALBA tienen potenciales riquezas naturales, minerales y energéticas, que podrían apoyar al desarrollo de los Estados miembros.
Falconí recordó que, en el marco de ese organismo, "se están implementando centros de estudio e investigación científica y tecnológica de excelencia, lo cual permite acceder a programas de alfabetización, intercambio académico y cultural, a nivel regional".
"Los ejemplos son múltiples, pero las posibilidades de integración en temas concretos se siguen ampliando", comentó.
La ALBA está integrada por Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Dominica, Honduras y, hasta ahora, tiene como países observadores a Ecuador, Paraguay y San Vicente y Las Granadinas.