Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a la Presidencia del Gobierno español, trazó hoy un esbozo de su programa con un viraje a la izquierda que incluye la eventual reforma electoral y una tasa sobre los beneficios bancarios para promover la creación de empleo.
El Comité Federal del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ratificó este sábado al hasta ahora vicepresidente del Ejecutivo y ministro de Interior como candidato a la jefatura del Gobierno en las próximas elecciones generales, previstas para marzo de 2012.
Esta designación era un trámite formal y la atención mediática estaba concentrada en el discurso que debía ofrecer Rubalcaba, ya como candidato oficial, ante 1.200 militantes y seguidores del PSOE, entre ellos el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
El mandatario, también secretario general del PSOE, anunció en abril pasado que no se presentaría a la reelección.
Tras la derrota que sufrieron los socialistas en los comicios municipales y regionales de mayo pasado, fue Rubalcaba quien logró el apoyo del partido para intentar suceder a Zapatero.
Según los sondeos, para las elecciones generales es favorito el opositor Partido Popular (PP, conservador), que ya en los comicios de mayo obtuvo una fuerte victoria sobre un PSOE tocado por la grave crisis económica que vive España y que ha llevado a que este país roce los cinco millones de desempleados.
"En esta campaña electoral nada está escrito y nada está decidido de antemano", subrayó Rubalcaba hoy al respecto.
Ayer, Rubalcaba anunció que dejaba la vicepresidencia primera del Gobierno y sus cargos también de ministro de Interior y portavoz del Ejecutivo, para centrarse en su candidatura, cuyas líneas claves dibujó este sábado.
"Es una gran responsabilidad, pero estoy orgulloso, estoy contento y, sobre todo, estoy confiando, ¿sabéis por qué? Porque no me siento solo" y "siento el apoyo de millones de españoles", afirmó el político socialista, que también fue ministro a principios de los años noventa, cuando Felipe González encabezaba el Ejecutivo.
Pérez Rubalcaba apostó por "más democracia, más política y más Europa" en su discurso y sintetizó en cuatro sus aspiraciones para los próximos años.
Estos objetivos son: "crear empleo"; "hacer una economía sana y competitiva"; "la igualdad de oportunidades" y "cambios en la política y la democracia".
Otra de las propuestas manifestadas por Rubalcaba en su discurso fue subir los impuestos a las grandes fortunas.
"Vamos a reponer un impuesto de patrimonio que grave a los grandes patrimonios", afirmó.
El candidato del PSOE también propuso establecer algún tipo de "control previo" de los planes urbanísticos de ayuntamientos y comunidades autónomas (regiones) para atajar la corrupción en el sector inmobiliario.
Asimismo, reclamó mayor control de los paraísos fiscales y el fraude, defendió el protagonismo de los emprendedores para salir de la crisis, apostó por el empleo a tiempo parcial, subrayó la importancia de la educación y se comprometió a "no acordar nada" que debilite el sistema público de salud.
En un aparente guiño al Movimiento 15 de Mayo de ciudadanos "indignados", que en mayo y junio protagonizaron fuertes protestas en España a favor de un cambio político y social, Rubalcaba apuntó la posibilidad de una reforma del sistema electoral.
"Nos piden más proporcionalidad y más cercanía", y "las dos cosas son razonables", destacó.
Dijo en ese sentido que le gustaba el modelo alemán, con pequeñas circunscripciones que favorecen la relación entre los ciudadanos y los candidatos.
En sus primeras reacciones al esperado discurso de Rubalcaba, los principales partidos opositores reclamaron de nuevo un adelanto electoral.
Así, el líder del PP y principal rival de Rubalcaba ante los próximos comicios, Mariano Rajoy, pidió a Zapatero "un gesto de grandeza y justicia" convocando esas elecciones, porque, agregó, el Ejecutivo socialista es "un freno evidente y notorio para la recuperación económica del país".
El presidente del Gobierno regional catalán, Artur Mas, también demandó un adelanto de los comicios para "ahorrar" a los ciudadanos "ocho meses de debate electoral".
El portavoz parlamentario de la coalición Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, acusó a Rubalcaba de disfrazarse "de izquierda" mientras sus compañeros en el Ejecutivo "gobiernan con políticas de banquero".
Rubalcaba, un veterano socialista para la difícil empresa de la remontada
Con su ratificación hoy como candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) a la Presidencia del Gobierno se cerró la crónica ya anunciada de su designación, después de recibir en mayo pasado el aval de la cúpula del partido y de que ningún otro militante lograra disputarle el puesto.
Veinticuatro horas antes, Rubalcaba había anunciado que deja sus obligaciones en el Gobierno español, en el que ocupaba la vicepresidencia primera, la cartera de Interior y la portavocía.
El candidato dispone ahora, en caso de que se cumplan los plazos previstos y las elecciones se celebren en marzo de 2012, de ocho meses para hacer remontar a su partido en las encuestas, aunque muchos medios en comunicación en España han especulado con un adelanto electoral para este otoño.
Un hándicap más para un político definido como un "esprínter", en un guiño a su pasado como atleta, por el actual jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien en abril pasado anunció que no se presentaría a un nuevo mandato.
"Alguien que es un esprínter, que es capaz de haber corrido 100 metros en poco más de 10 segundos, es capaz de ganar en 10 meses unas elecciones", dijo entonces el líder socialista al respaldarlo como candidato.
Rubalcaba, de 59 años y un "peso pesado" socialista que comenzó su trayectoria hace casi 30 años con Felipe González, era hasta ayer el "número dos" del Ejecutivo y titular de una de las carteras de mayor peso político, la de Interior, además de portavoz del Gobierno, lo que le ha convertido en los últimos tiempos en uno de los rostros de referencia.
Dotado de una gran capacidad de negociación, mano izquierda y una personalidad arrolladora, está considerado el adversario más difícil al que rebatir en el tú a tú parlamentario, según no sólo sus correligionarios sino también sus adversarios.
Nacido en el norte de España, en la localidad de Solares (Cantabria), Rubalcaba, que milita en el PSOE desde 1974 y fue varias veces ministro en los años noventa con Felipe González en la Presidencia del Gobierno, fue el hombre que eligió Zapatero para gestionar el alto el fuego declarado por ETA en marzo de 2006.
Zapatero nombró a Rubalcaba -entonces portavoz socialista en el Congreso de los Diputados- ministro del Interior en su primera remodelación del Gobierno, el 7 de abril de 2006, sólo dos semanas después de que la banda terrorista hubiera anunciado un alto el fuego permanente, que luego rompió a finales de diciembre de ese año con un atentado en el aeropuerto de Madrid.
En 2008, tras la segunda victoria electoral socialista, Zapatero lo confirmó como ministro del Interior, pero no lo nombró vicepresidente, algo que entonces se especuló que era lo que Rubalcaba esperaba y que finalmente llegó en octubre de 2010.
Entonces, Zapatero confió en él para recuperar la confianza de los españoles, especialmente de los votantes socialistas, tras los duros ajustes y recortes llevados a cabo para reducir el déficit público, que mermaron su popularidad.
Ahora, tras el descalabro electoral sufrido en las elecciones municipales y autonómicas de mayo y con la crisis económica pasando factura al Gobierno, en un país con casi cinco millones de desempleados, los socialistas optan por un "valor seguro" para afrontar el último y difícil partido de 2012, un símil futbolístico para un buen aficionado del Real Madrid.