El candombe incorpora canto y coro para sobrevivir en Paraguay


La cultura africana trata de sobrevivir en Paraguay con la incorporación del canto y el coro al candombe que desde hace décadas interpreta la comunidad originaria más importante de ese continente asentada en este país suramericano.


"Anteriormente solo interpretábamos danza al ritmo de tambores, pero hoy el grupo está cantando música afrolatina, haciendo coro, además de teatro", afirmó a Efe Lázaro Medina, director del Ballet Grupo Tradicional Kambá Kuá.


Aunque en Paraguay los afrodescendientes están dispersos en varias comunidades no muy alejadas de Asunción, la de "Kambá Kuá" es la más visible y su festival de danza y música en honor al rey mago negro es toda una tradición porque además reúne a conocidos artistas nacionales.

 

Medina se refirió así a la vocalización introducida por la cantante paraguaya Mariví Vargas en la XXI edición del Festival Kambá Kuá, celebrado el fin de semana ante miles de personas.


La comunidad Kambá Kuá (cueva de negros, en guaraní), está situada en el límite de Fernando de la Mora y San Lorenzo, a las afueras de Asunción, y es las más representativa de los originarios esclavos que integraron la guardia traída por el prócer uruguayo José Artigas (1764-1850) en su exilio.


"El ballet tiene una historia de 30 años como grupo, pero hoy cumplimos los 21 años de este festival, de la gran fiesta kambá, y si llegamos a ello es porque la gente está interesada y participa", señaló Medina, miembro de una saga familiar que se ha relevado en el tiempo en la organización del evento.

 

Lázaro es hijo de Santiago Medina, quien pese a sus de 93 años acompaña la fiesta en silla de ruedas, y tío de varios jóvenes que participan en el ballet "para -dijo- mantener esta tradición que le llamamos afroparaguaya".


"Ojalá pueda vivir muchos años más para seguir participando en la fiesta de mis orígenes", expresó a Efe el nonagenario al recordar que no había otra celebración más importante que la de San Baltasar en la época en que él era parte del ballet.


El grupo se sustenta en una treintena de personas adultas, pero también forman parte del espectáculo decenas de jóvenes y niños que antes de subir al escenario deben pasar por una escuela de danza que canaliza el aprendizaje familiar.

 

"Estamos luchando por la preservación de la cultura, enseñando a los niños, a los jóvenes para que ellos puedan seguir manteniendo esta tradición, para que no puedan sufrir la discriminación", apuntó Lázaro Medina, al enfatizar que el canto "sienta muy bien" al grupo que dirige.


Por su parte, Mariví Vargas, cuya banda aporta además guitarra y cajón al espectáculo, explicó que la idea de esta fusión "es ayudar a la visualización de la cultura afroparaguaya", agregando compases de la galopa, ritmo local, o música criolla peruana que ella interpreta en sus conciertos como solista.


La cantante compuso inicialmente dos temas con los Kambá Kuá, pero el repertorio conjunto aumentó a quince después de que las Naciones Unidas (ONU) declarasen el 2011 como año internacional de los afrodescendientes.

 

Un avance del espectáculo "Negritud de colores" fue dado a conocer durante el 2011, año del Bicentenario de Independencia de Paraguay, en el marco de una gira promocional por el interior del país, pero su presentación formal estuvo reservada para el festival de Reyes.


"Es de alguna manera un concierto didáctico, en el que la gente puede apreciar la cultura afroparaguaya, afrolatinoamericana", subrayó Vargas, quien concluyó que a los "kambá Kuá" les encanta y les motiva "cantar o hacer coro".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América