El canje de bonos por unos 18.300 millones de dólares en mora desde 2001 prevé cerrar este martes en medio del optimismo del Gobierno argentino por el supuesto nivel de aceptación de la oferta pese al desfavorable contexto internacional.
La prensa local sostuvo hoy, sin embargo, que el Gobierno de Cristina Fernández decidirá entre hoy y mañana si hay una prórroga del canje, aunque el ministro argentino de Economía, Amado Boudou, aclaró el pasado viernes que hasta ese momento no estaba previsto extender la fecha de cierre.
Fuentes oficiales dijeron al diario El Cronista que Argentina puede prorrogar el cierre del canje en caso de haber alcanzado el 60 por ciento que busca el Gobierno, con el objetivo de reducir la deuda pendiente de financiación y las posibilidades de que "fondos buitre" (inversión especulativa) avancen con sus demandas judiciales contra el país suramericano.
"Si, por el contrario, no se alcanza el 60 por ciento, plantear una prórroga o una apertura indefinida sonaría muy parecido a admitir un fracaso", señalaron portavoces al diario Clarín.
El economista Pablo Tigani, presidente de la consultora Hacer, explicó a Efe que si el Gobierno tiene "algún indicio de que el nivel de aceptación puede elevarse sería bueno prorrogar el cierre y efectuar otro intento ante los acreedores para cerrar este capítulo".
"Una aceptación mayor al 60 por ciento puede generar un efecto contagio en otros acreedores que aún no ingresaron al canje. Además, un nivel elevado de aceptación reduce las posibilidades de que un juez falle a favor de quienes mantengan sus reclamos judiciales", evaluó Tigani.
Por lo pronto, el diario Ámbito Financiero indicó hoy que hasta el jueves pasado habían ingresado al canje 11.100 millones de dólares, lo que equivale a un 61 por ciento.
Boudou anticipó que entre hoy y mañana se evaluará la evolución del canje y dijo que "seguramente" informará los resultados el próximo miércoles.
Por su parte, el secretario de Finanzas de Argentina, Hernán Lorenzino, expresó la semana pasada en Italia su confianza en que la oferta de canje de bonos argentinos alcance el 60 por ciento de adhesión y descartó una extensión del plazo de cierre.
"Esperamos que los obligacionistas y Argentina puedan pasar página y volver a empezar un camino juntos", sostuvo Lorenzino.
Sin embargo, el argentino Claudio Loser, ex director del departamento de América Latina del Fondo Monetario Internacional (FMI), sostuvo que Argentina continuará sin acceso a los mercados internacionales de capital incluso si cumple sus objetivos con el canje de reestructuración de deuda.
"Argentina tendrá una deuda en suspensión de pagos de por lo menos 30.000 millones de dólares, una cantidad extremadamente grande", sostuvo Loser a la prensa en Washington.
En mayo pasado, el Gobierno anunció que el país había alcanzado el 45 por ciento de adhesión de parte de la banca y los grandes acreedores, al cerrarse el primer tramo mayorista de la oferta de canje.
"Hemos recibido títulos por unos 8.540 millones de dólares, alrededor de 45 por ciento del total", sostuvo Boudou en aquella oportunidad.
La oferta de canje involucra bonos en manos de grandes y pequeños inversores que rechazaron la refinanciación de 2005, con la que Argentina salió del cese de pagos de 2001, el mayor de la historia financiera (unos 102.000 millones de dólares).
El cierre de la oferta para los pequeños inversores, la mayoría de ellos italianos, alemanes y japoneses, ya había sido prorrogado del 7 al 22 junio.
Argentina ofreció cambiar los bonos en mora por otros a un tercio del valor nominal de aquellos, pero con un menú que les daría un valor superior al 50 por ciento, por lo que el éxito de la operación depende del inestable humor de los mercados internacionales, según analistas.