La lucha contra el dopaje adquirirá una nueva dimensión en los Juegos Olímpicos de Sydney, donde se realizarán los controles más estrictos de la historia y por primera vez habrá análisis de sangre para detectar la sustancia EPO.
El Comité Olímpico Internacional, en una medida sin antecedentes, dispuso que se lleven a cabo análisis para detectar la hormona EPO, considerada la sustancia favorita que emplean los deportistas en las pruebas de resistencia.
Y, por primera vez, los dirigentes olímpicos realizarán controles sin aviso fuera de competencia, antes y durante los juegos.En tanto, observadores independientes seguirán de cerca los procedimientos para asegurarse que no haya irregularidades.
"No creo que estemos en condiciones de decirle al mundo que en Sydney no habrá nadie que alguna vez haya usado estimulantes", declaró Dick Pound, el vicepresidente del COI y director de una recién creada agencia mundial contra el dopaje.
"Pero sospecho que los deportistas que han utilizado drogas no estarán presentes.Y cualquier que lo haya hecho corre un gran riesgo de ser descubierto", añadió.
"Estos juegos estarán tan marcados por el abuso de sustancias (prohibidas) como los anteriores", afirma Charles Yesalis, autor de un libro sobre el dopaje.
Aún cuando el análisis para detectar EPO resulte efectivo, todavía no hay forma de encontrar dos sustancias de uso frecuente: la hormona de crecimiento humano y la del factor de producción de insulina.
Se cree que muchos deportistas ahora utilizan sustitutos artificiales de hemoglobina, capaces de producir los mismos efectos que la EPO.
Entre ellas se encuentra el hemopure, un fármaco fabricado en Sudáfrica, con el que se puede reducir la necesidad de transfusiones de sangre para mejorar el rendimiento.
La EPO fue la sustancia prohibida que provocó el escándalo que estremeció al Tour de Francia de ciclismo en 1998.Es utilizada por deportistas que buscan incrementar la producción de glóbulos rojos, los cuales transportan oxígeno.
El COI aprobó una análisis combinado de sangre y orina para detectar la presencia de EPO, al que serán sometidos entre 300 y 700 deportistas en Sydney.
Eso se sumará a los 2.400 controles normales que se calcula serán realizados.
Será la primera vez que se analizarán muestras de sangre como parte del programa oficial antidopaje en los juegos.
Los análisis de sangre y orina para detectar la EPO darán "garantías totales", afirmó Jacques Rogge, el vicepresidente de la comisión médica del COI.
Si bien el análisis de sangre puede detectar la presencia de la EPO varias semanas antes, la prueba de orina sólo puede hacerlo si fue inyectada en los tres días previos.
Un control será considerado positivo únicamente si los dos análisis detectan la EPO.
Rogge restó importancia a las denuncias de que ese control no será efectivo ya que cualquiera que utilice EPO no se iyectará la sustancia en los días previos a la competencia.
"Sabemos que los atletas deben inyectarse con EPO cada tres o cuatro días", señaló."Pero, como también estamos hacindo análisis fuera de la competencia, existe una buena posibilidad de que uno sea sorprendido".
Hoy en día, prácticamente cualquier récord mundial o desempeño sensacional, sobre todo en la natación o el atletismo, es visto con suspicacias.
Hace cuatro años, la irlandesa Michelle Smith, hasta entonces una nadadora del montón, sorprendió a todos en Atlanta cuando se alzó con tres medallas de oro.Sus rivales no ocultaron su desdén y la acusaron de doparse.
Dos años después, Smith se sometió a una prueba sorpresiva fuera de competencia en su casa en Irlanda y fue suspendida por cuatro años luego que la federación internacional de natación dictaminó que había alterado su muestra de orina.La muestra contenía una cantidad enorme de whiskey, supuestamente para tapar al presencia de sustancias prohibidas.
Aunque Smith no estará en Sydney para defender sus medallas, otros deportistas de renombre sí podrán hacerlo a pesar de haber dado positivo en pruebas antidopaje.
Al cubano Javier Sotomayor, medalla de oro en los juegos de 1992 y poseedor de la marca mundial del salto en alto, se le halló cocaína en los Juegos Panamericanos el año pasado y fue suspendido por dos años. Pero la federación internacional de atletismo le redujo a la mitad la suspensión.
La velocista jamaiquina Merlene Ottey fue suspendida por dos daños también por uso de nandrolona, y el castigo fue anulado tras considerarse que hubo irregularidades en el procedimiento.