El Confabulario
El Confabulario – 13 de enero de 2013
En calle primera y segunda de Los Flamingos, en La Chorrera, los residentes no se acostumbran al escenario desolador que dejó en el vecindario la inundación del 25 de noviembre, cuando el río Caimito se salió de su cauce. Son 53 familias las que ahora viven dispersas dentro del proyecto en espera de que la promotora y la aseguradora definan sus derechos.
Tras 47 días de la tragedia, José Luis Mendieta, residente del lugar, invoca la advertencia que hizo el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) en diciembre de 2011. "Yo soy testigo que el Sinaproc les dijo a los representantes de la promotora que el lugar era inundable, y aun así se construyó sobre el terreno", dijo.
"Ahora vemos los resultados, gente que lo perdió todo y que encima no ha recibido respuesta de las autoridades. Los políticos vinieron, hicieron su ‘show’, pero no han vuelto", decía otro, mientras veía cómo la maleza empieza a acorralar las residencias afectadas y que la promotora Proyectos Garantizados, S.A. (Progasa), abandonó desde que se dieron los hechos.
Yarineth de la Nuza, afectada por la inundación y dirigente del grupo, dice que se mantendrán en las casas invadidas hasta que se defina su estatus legal. "Son viviendas que adquirimos en 30 mil dólares y no desistiremos hasta que la empresa o la aseguradora cumplan con los parámetros a los que tenemos derechos". La posición del grupo se basa en que las autoridades se han desprendido de su responsabilidad social al señalar que se trata de un proyecto privado.
Con pocas alternativas, los damnificados acordaron proceder legalmente contra la empresa y buscar de aliado a la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco). “Nosotros vemos los vicios, garantías, incumplimientos y publicidad engañosa”, se refirió al problema el administrador de la Acodeco, Pedro Meilán.
En Calle San Luis de La Revolución Final, la desesperanza es mayor para Wilberto Morán, quien hace más de un mes está en espera de que las autoridades del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) le entreguen material para volver a construir su casa que el río arrastró o le asignen un terreno.
En el lugar, una decena de afectados afirma que se han levantado de a poco con la ayuda de los vecinos y donaciones familiares.
“Aquí cada quien ha vuelto a levantar sus casas con recursos propios. La ayuda en comida y enseres llegó, pero parece que se olvidaron que nuestras viviendas sufrieron daños”, comentó Morán.
El malestar lo comparte Bertadilia Casasola, de 85 años, en El Mastranto, en La Chorrera. “Aquí vino hasta el presidente y dijo que seríamos reubicados, pero hasta la fecha nadie se ha vuelto a referir al tema”, dijo.