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El Confabulario – 4 de agosto de 2013

José Alberto Chacón (jose.chacon@epasa.com) / PANAMA AMERICA
  • 6 mil tuits por día se publican en Panamá y se abren 50 cuantas a diario.

El uso de redes sociales en política es considerado barato, rápido y efectivo, pero tiene su talón de Aquiles: nadie puede controlarlas.

Esto sucede, según las propias autoridades, porque no existen en Panamá normas a nivel gubernamental que regulen su uso y menos en época de campaña electoral.

“En ninguna parte del mundo se puede controlar la publicación en redes de material audiovisual o escrito en tiempos de política, eso queda en manos de los propios contendientes, candidatos y de las personas que posean alguna cuenta de este tipo”, menciona Heriberto Araúz, magistrado del Tribunal Electoral (TE).

El único freno disponible para estos canales alternos hasta la fecha es el mismo que se aplica en el Código Electoral.

“Lo más cercano a una vigilancia es la prohibición de emisión de mensajes políticos a través de estos canales después de la fecha establecida por el Tribunal Electoral”, cuenta Gerardo Solís, exmagistrado del TE.

Es decir que al igual que las cuñas de TV, radio o periódicos, en redes sociales, llámese Facebook o Twitter, está prohibido divulgar mensajes políticos a favor o en contra de algún candidato luego de la medianoche del 1 de mayo de 2014, precisa el documento.

Sin embargo, este texto no específica ningún tipo de sanción en caso de que las autoridades de la Fiscalía Electoral (FE) comprueben si alguna persona o candidato violó el código.

Ante esta perspectiva lo que se viene será incontrolable, según expertos, porque la ley no contempla sanciones ni mecanismos para comprobar que el miembro de alguna campaña o partido político cuelgue un mensaje en Twitter, por ejemplo.

“Es complicado porque, aunque esté prohibido después de cierta fecha, tampoco se puede comprobar quién es el dueño de una cuenta. Cualquier persona puede abrir una y hacerse pasar por otra”, señala José Blandón, analista político.

Blandón considera que, en cambio, aquel candidato que sepa utilizarlas será el que obtenga mayores opciones de conseguir su cometido.

“En los últimos años, estos medios alternativos han sido efectivos en países cercanos al nuestro. Es muy difícil que alguien gane unas elecciones presidenciales si no hace un buen uso de las redes sociales. Los foros cibernéticos lo que hacen es multiplicar instantáneamente un pensamiento. Es la forma más directa de llegar al electorado e interactuar”.

Blandón pone como ejemplo la efectividad de estos canales tras las victorias políticas logradas por Barack Obama en EE.UU., la de Juan Manuel Santos en Colombia y la del fallecido Hugo Chávez en Venezuela.

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“Chávez era un gran manejador de redes; Obama recurrió a estas para llegar a la presidencia en noviembre de 2008 y, en Panamá, el propio Martinelli, cuando quiere expresarse, la utiliza”, dice.

A pesar del vacío legal existente, las redes sociales son buenas, pero también pueden afectar, aclara Edwin Cabrera.

“Son buenas porque te comunicas con mucha gente en muy poco tiempo. Pero a la vez resulta peligroso porque se pueden divulgar campañas negativas o mentiras, y el tiempo que toma desmentir algo por una red social no es el mismo que se toma para difundir el agravio”, explicó Cabrera.

La presencia de una persona en alguna de estas comunidades virtuales representa no solo provecho social, sino un beneficio de mercadeo, expresa Luis Barsallo Mosquera, comunity manager(experto en redes sociales). “El dueño de una cuenta se convierte en una marca, se vuelve tema de conversación mientras la mantenga activa.

El analista Jaime Porcell tiene otra percepción. Él no cree que el uso de redes sociales en política sea rentable porque, según él, sí generan costos. “Tengo mis dudas sobre la efectividad y rentabilidad de estas porque sé que uno debe contratar a un experto para que maneje una cuenta y compre usuarios o tweets. Ahora bien, si los medios televisivos, radiales y escritos hacen eco o reproducen constantemente los tweetso mensajes de personalidades políticas, este sí tendrá más alcance”, destaca.

Luis Barsallo aclaró que tanto Facebook como Twitter poseen aplicaciones para este tipo de negocios online. “En Facebook existe ADS, que no es más que un servicio en el que el usuario abona cierta cantidad de dinero, desde un dólar hasta 10,000 o más. Allí se puede escoger el número y targetde personas a la que el cliente quiere que le llegue un mensaje cuando ellos accedan a sus cuentas”.

En Twitter, en cambio, hay que invertir el mínimo de 5,000 dólares para que durante una semana los tuiteros del país donde se requiera el servicio puedan ver durante el día varios mensajes, sean de políticos, de grandes empresas o hasta de deportistas.

Para la ambientalista Raisa Banfield, la utilización de medios cibernéticos es una alternativa a lo que ella llama el desfasado uso de vallas publicitarias que, a su parecer, resultan caras y muy contaminantes.

“Definitivamente hay que evolucionar y dejar atrás el tradicional tema de las papeletas. En estos momentos la ciudadanía y el mundo claman por la reducción enérgica de desechos, es hora de que los políticos sean más creativos”, apuntó Banfield.

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