El Consejo de Seguridad de la ONU analizó hoy la situación en que se encuentran los países que acaban de superar un conflicto armado y cómo la comunidad puede ayudarlos para garantizar su estabilidad a largo plazo.
La reunión convocada por Japón, en calidad de presidente de turno del órgano durante abril, contó con la participación de representantes de 48 países e instituciones internacionales que debatieron sobre la mejor estrategia para "construir la paz" en las zonas más conflictivas del planeta.
"Estas son preguntas sobre las que la comunidad internacional todavía no tiene respuestas precisas", reconoció el ministro de Exteriores de Japón, Katsuya Okada, que presidió el encuentro celebrado en la sala del Consejo de Seguridad.
Okada apuntó que la clave para resolver este tipo de problemas es "que la gente que vive en situaciones posteriores a un conflicto tengan esperanza en el futuro".
En primer lugar, prosiguió, se necesitan líderes políticos "determinados" a implementar los acuerdos políticos que ponen fin a la violencia.
Además, los "frutos" de la democracia y la estabilidad deben llegar a toda la población, incluidos los que perdieron en el conflicto, lo que requiere de un fuerte compromiso con los principios de reconciliación y reintegración, agregó.
Para el ministro japonés, el paso siguiente es proporcionar "servicios básicos" a la población, para quebrar el "círculo vicioso de la inestabilidad social y prevenir la repetición de los conflictos".
En esa misma dirección apuntó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en su intervención, en la que resaltó la importancia de que las sociedades que han sufrido un conflicto bélico disfruten de los "dividendos de la paz".
"La paz no perdura si la gente no percibe beneficios reales en su vida diaria, en terrenos como la justicia, la seguridad, empleos y la perspectiva de un futuro mejor", indicó.
Asimismo, observó que una condición para fortalecer la pacificación de un país es contar con unas autoridades que puedan descargar las responsabilidades básicas de un Estado y garantizar la seguridad.
"Esas responsabilidades incluyen la protección policial en las calles, hacer respetar el estado de derecho, restablecer el funcionamiento de la justicia y las prisiones, además de los servicios básicos", explicó.
Ban afirmó que los cimientos del fortalecimiento de la paz los ponen los "cascos azules" que llegan a la zona de conflicto cuando acallan las armas, por lo que indicó que progresivamente se han ido aumentando las tareas civiles en este tipo de misiones.
También recordó que este tipo de actuaciones comportan un gran gasto económico, por lo que solicitó aportaciones al Fondo de Pacificación del organismo, que cuenta en la actualidad con 350 millones de dólares.
Entre los países que asistieron al encuentro se encontraban delegaciones de Timor Oriental, Sierra Leona, Afganistán y Bosnia, cuatro países en los que ha intervenido la comunidad internacional.
El ministro de Defensa sierraleonense, Alfredo Palo Conteh, destacó la importancia de acometer una reforma integral de las fuerzas de seguridad y el Ejército, además del sistema judicial y penitenciario.
"El principio en el que se ha fundamentado esta labor es que sin seguridad no hay desarrollo", dijo Palo Conteh, quien recordó que su país colabora desde hace cinco años con la Comisión para la Consolidación de la Paz de la ONU.