El Consejo de Seguridad de la ONU amplió hoy por un año el mandato de la misión de paz del organismo en Sudán (UNMIS), con el objetivo de que ayude a preparar el referéndum de autodeterminación que se celebrará el próximo enero en el sur del país.
Los quince miembros del máximo órgano de Naciones Unidas adoptaron por unanimidad la resolución que prolonga hasta el 30 de abril de 2011 la presencia en Sudán de los "cascos azules", que supervisan el cumplimiento del Acuerdo Amplio de Paz (CPA) con el que se puso fin en 2005 a la guerra entre el norte y el sur del país.
En el escrito, el Consejo subraya la importancia de implementar "plenamente y con rapidez" el contenido del acuerdo de paz, al tiempo que insta al Gobierno de Jartum y a los ex rebeldes del Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS) a acatarlo estrictamente.
Asimismo, pide a los responsables de UNMIS que estén preparados para desempeñar un papel preponderante en la organización del referéndum que se celebrará el año que viene para determinar la posible independencia del sur de Sudán y el estatus de la región petrolífera de Abyei.
En particular, les solicita que la misión de paz ayude a establecer el dispositivo de seguridad y consulte con los países dispuestos a proporcionar asistencia técnica electoral.
También insta a la misión a imponer su autoridad y recursos para proteger a la población civil de los estallidos locales de violencia, a menudo de origen tribal, que han causado centenares de muertos en los últimos años.
Sudán celebró los pasados 11, 12 y 13 de abril sus primeras elecciones pluripartidistas en 24 años, y en las que el actual presidente, Omar al Bachir, consiguió la reelección.
El embajador de Jartum ante la ONU, Abdalmahmud Abdalhaleem, aseguró en declaraciones a la salida de la reunión del Consejo que los comicios fueron un "éxito", pese la denuncia de irregularidades y el boicot de la oposición.
"Han sido las elecciones más justas de los últimos 25 años y entrarán en los anales de la historia de África como las más exitosas", aseguró.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió el pasado 8 de abril en un informe al Consejo de Seguridad que "la situación política sudanesa permanece tensa".
Para Ban, la posibilidad de que se produzcan retrasos en la implementación del acuerdo de paz y la celebración del referéndum en el sur puede tener "serias repercusiones".
La guerra entre el norte y el sur comenzó en 1983, cuando el régimen de Jartum impuso la ley islámica en todo el país, y los rebeldes sureños, de mayoría cristiana y animista, se levantaron en armas.
El conflicto finalizó el 9 de enero de 2005, fecha en la que el Gobierno sudanés y los rebeldes firmaron un acuerdo de paz que puso fin a 21 años de un guerra que causó la muerte de dos millones de personas.