El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas expresó hoy su "preocupación" por los prolongados retrasos en la preparación de los referendos en el sur de Sudán del próximo enero en los que se puede decidir la partición del país.
En una declaración leída por el ministro de Exteriores de Reino Unido, William Hague, tras una reunión a nivel ministerial, el máximo órgano de la ONU critica el retraso del Gobierno de Jartum en la entrega de los recursos necesarios para financiar las consultas programadas para el próximo 9 de enero.
También recuerda que la responsabilidad de implementar el acuerdo de paz de 2005, del que los referendos son uno de sus pilares, recae en el Gobierno sudanés y los ex rebeldes del Movimiento del Popular para la Liberación de Sudán (MPLS).
Por ello, se insta a las dos partes a cumplir los compromisos que reafirmaron en una reunión del Consejo de Seguridad el pasado septiembre de respetar el derecho a la autodeterminación del pueblo del sur de Sudán y garantizar la credibilidad de los referendos.
Asimismo, el Consejo celebra en su declaración la apertura el lunes del proceso de registro de votantes y pide que se aceleren los preparativos para asegurar que los referendos se celebren en la fecha convenida.
Las consultas electorales sobre la autodeterminación del sur de Sudán y la región petrolífera de Abyei forman parte del acuerdo de paz que en 2005 puso fin a dos décadas de sangriento conflicto entre el norte del país, de mayoría musulmana, y el sur, predominantemente cristiano y animista.
Más de dos millones de personas murieron en ese conflicto, que comenzó en 1983, cuando el régimen de Jartum impuso la ley islámica en todo el país y los rebeldes sureños se levantaron en armas.
En la declaración de hoy, el Consejo también hace referencia al conflicto de Darfur y expresa su "profunda preocupación" por el incremento de la violencia en la región sudanesa en violación del alto el fuego acordado por el Gobierno y las principales fuerzas rebeldes.
En ese sentido, advierte de la disposición de sus quince miembros a adoptar medidas de castigo contra cualquiera de los bandos que "socave" el proceso de paz auspiciado por la ONU y la Unión Africana en Qatar.
Asimismo, reafirma la importancia de respaldar los esfuerzos para impedir la entrada de armas a la zona del conflicto y la posible violación del embargo impuesto por el Consejo de Seguridad.
Este último punto ha creado fricciones en el seno del máximo órgano de la ONU, después de la filtración en octubre de un informe de un grupo de expertos en el que se constata la presencia de armamento chino en Darfur.
Pekín rechazó tajantemente las acusaciones y bloqueó hasta el pasado viernes la distribución del informe como un documento oficial al resto de delegaciones del Consejo de Seguridad.