El Consejo de Seguridad de la ONU mostró hoy nuevamente su "profunda preocupación" ante la "persistente inestabilidad" que afecta a Somalia y pidió a sus autoridades que realicen reformas para reforzar las instituciones y celebren elecciones próximamente.
"El Consejo de Seguridad reitera la necesidad de (fijar) una estrategia que aliente el establecimiento de la paz y la estabilidad en Somalia", sostiene la declaración presidencial emitida por los quince miembros del Consejo y que leyó el embajador francés ante la ONU, Gérard Araud, como presidente de turno del órgano.
Para los miembros del Consejo es primordial que se acabe con el punto muerto en el que se encuentra el proceso de transición en el país africano y que favorece una inestabilidad que ha causado "un sinnúmero de problemas, como el terrorismo, la piratería frente a las costas de Somalia y una dificilísima situación humanitaria".
"El Consejo de Seguridad reitera su apoyo al Acuerdo de Yibuti y al proceso de paz correspondiente como base para resolver el conflicto existente", añade el texto, en el que se alienta a establecer "instituciones representativas de amplia base mediante un proceso político que abarque a toda la población".
Detalla así que el período de transición establecido para tal efecto llegará a su fin en agosto, por lo que invita a las autoridades a aplicar "reformas que consoliden su legitimidad, representatividad y credibilidad", y las insta a celebrar elecciones a la Presidencia de la República y del Parlamento "antes de que finalice el período de transición".
El Consejo de Seguridad expresó asimismo su preocupación por la "discordia" existente entre las instituciones federales de transición y "sus efectos en el proceso político y la situación de seguridad", por lo que pidió que las distintas partes abandonen sus diferencias y presenten "resultados tangibles" de reconciliación.
El órgano de Naciones Unidas pidió también la colaboración de la comunidad internacional para que se logre esa transición y recordó la necesidad de que todos los Estados apliquen el embargo de armas existente sobre Somalia y Eritrea, al tiempo que exhortó "a todos los grupos de la oposición a que depongan las armas y se sumen al proceso de paz".
Desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, Somalia ha vivido una constante guerra civil y carece de un Gobierno efectivo, mientras su territorio lo controlan milicias integristas islámicas, señores de la guerra tribales y en algunos casos grupos de bandidos armados.
El Consejo de Seguridad mantuvo hoy consultas sobre la situación en el país africano y recibió el informe de los últimos acontecimientos de la mano del enviado especial de la ONU para Somalia, Augustine Mahiga.
Mahiga indicó a los miembros del Consejo que hay necesidad urgente de impulsar el consenso acerca de cuándo y cómo celebrar las elecciones mientras las negociaciones entre los poderes legislativo y ejecutivo del país sigan en punto muerto, una situación que perdura desde la firma del Acuerdo de Yibuti.
El representante transmitió al Consejo de Seguridad los últimos datos incluidos en el informe del secretario general, Ban Ki-moon, sobre el país, en el que, además de llamar la atención sobre la inestabilidad política, destacó la crisis humanitaria que afecta al país, donde 2,4 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, lo que supone un 20 por ciento más que tan sólo hace seis meses.
"Si reforzamos los avances en materia militar, proveemos ayuda humanitaria y alcanzamos logros políticos, podemos situar a Somalia en el cauce de una mayor estabilidad y la paz. Si fracasamos, nos arriesgamos a presenciar una creciente crisis humanitaria, el deterioro de la seguridad y una mayor amenaza para la paz y la estabilidad de la región", señala Ban en su informe.