Una misión del Consejo de Seguridad de la ONU partirá hoy hacia Sudán para ayudar a acelerar los preparativos de los referendos de autodeterminación del próximo enero en el sur del país, ante el temor de que el eventual fracaso de los comicios reanude la guerra civil.
La delegación del máximo órgano de seguridad de Naciones Unidas no tiene previsto reunirse con el mandatario sudanés, Omar al Bachir, durante su visita a Jartum, explicó el presidente de turno del Consejo de Seguridad, el embajador ugandés Ruhakana Rugunda.
"El Consejo no ha pedido una reunión con el presidente y el presidente no ha pedido reunirse con el Consejo", aseguró en una conferencia de prensa el diplomático, quien de todos modos indicó que se celebrarán encuentros con otros altos cargos del Gobierno sudanés.
Rugunda declinó precisar si la decisión de no encontrarse con Bachir obedece a la oposición de algunos de los 15 miembros del Consejo a reunirse con un jefe de Estado imputado por la Corte Penal Internacional (CPI).
Los magistrados del tribunal internacional emitieron el año pasado una orden de arresto contra el mandatario sudanés por su presunta responsabilidad en la comisión de crímenes de guerra en la región sudanesa de Darfur.
En un indicio de la importancia de la misión, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido) estarán representados en el viaje por sus embajadores.
La visita de una semana empezará con una escala en Kampala (Uganda), donde se entrevistarán con el presidente del país, Yoweri Museveni, para luego partir hacia Juba, la capital del sur de Sudán.
Posteriormente se desplazarán a la convulsa región occidental de Darfur, donde la ONU y la Unión Africana tienen desplegada una misión de paz (UNAMID), y terminarán el viaje en Jartum.
Representantes del Gobierno de Sudán y de los ex rebeldes del MPLS afirmaron el pasado 24 de septiembre en Nueva York que aceptarán el resultado de los referendos previstos para el próximo 9 de enero.
En una cita al margen de la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, las dos partes reafirmaron su compromiso el acuerdo de paz que en 2005 puso fin a dos décadas de sangriento conflicto entre el norte de Sudán, de mayoría musulmana, y el sur, predominantemente cristiano y animista.
La reunión convocada por el secretario general del organismo, Ban Ki-moon, y a la que asistió el presidente de EE.UU., Barack Obama, tenía como objetivo presionar a las partes a que resuelvan las diferencias que han retrasado los preparativos de los comicios y amenazan su celebración a tiempo.